domingo, 2 de febrero de 2014

la voz ensortijada de Félix Grande

Ha muerto Félix Grande, sin dejar de estar vivo


Cuando yo era un estudiante de bachillerato llegó un día a mi instituto un poeta. En vez de ir a clase, escucharíamos la charla de un poeta; posiblemente leería algún poema. 

Era alto, muy alto me parecía, y él tenía el cabello lleno de caracolillos. Todavía no era cano.

Comenzó a hablar y su voz era grave, y a la vez dulce, muy dulce y muy grave. Y eso es muy difícil. 

Y leyó, leyó mucho y explicó algo, poco. Desde aquel día yo sé que la poesía forma parte de mi vida. Desde entonces también estoy empeñado por tener la voz dulce y grave: y eso es imposible.

Quiero que leamos este poema de Félix Grande, que me ayudó a parecer el que quiero ser. El poema se llama  

POÉTICA 
tal como están las cosas
tal como va la herida

puede venir el fin
desde cualquier lugar

Pero caeré diciendo
que era buena la vida

y que valía la pena
vivir y reventar

Puedo morir de insomnio
de angustia o de terror

o de cirrosis o de
soledad o de pena

Pero hasta el mismo fin 
me durará el fervor

me moriré diciendo
que la vida era buena

Puedo quedar sin casa
sin gente sin visita

descalzo y sin mendrugo
ni nada en mi alacena

Sospecho que mi vida
será así y ya está escrita

Pero caeré diciendo
que la vida era buena

Puede matarme el asco
la vergüenza o el tedio

o la venal tortura
o una bomba homicida

ni este mundo ni yo
tenemos ya remedio

Pero caeré diciendo
que era buena la vida

Tal como están las cosas
mi corazón se llena

de puertas que se cierran
con cansancio o temor

Pero caeré diciendo 
que la vida era buena:

la quiero para siempre
con muchísimo amor.