sábado, 30 de noviembre de 2013

el poeta en el aula

VICENTE MOLINA FOIX EN EL AULA JOSÉ MARÍA VALVERDE

El pasado jueves estuvo -ya lo dijimos- en el Aula José María Valverde el poeta Vicente Molina Fóix. Cándida, la directora del IES Javier García Téllez, me invitó a presentárselo a los alumnos de los centros participantes en esta actividad. Estas son algunas de las cosas que quise decir:


Palabras para saludar a Vicente Molina Foix.

Cáceres, 28 de noviembre de 2013.
A Carola Nogales Torres dedico estas palabras, sabiendo que nunca las leerá.




Un curso más y en noviembre se abre el Aula José María Valverde de la mano de la Asociación de Escritores Extremeños, la Consejería de Educación, la UEX y los IES de nuestra ciudad. La implicación de todos ellos es fundamental para poder acercar los autores y sus obras a los lectores, a los jóvenes que están, lo demuestran muchas veces, ávidos de poesía, deseosos de ficción.

Pero imposible sería el Aula sin la coordinación de Mercedes Espinosa y María Ángeles Pedrera.  Si supierais que sin ella el trabajo de los centros, en los departamentos de Lengua castellana y literatura y las Bibliotecas escolares y sus planes de fomento de la lectura, sería bien difícil.

 Y hoy comienza el curso con una voz polimórfica. La de Vicente Molina Foix, que es poeta, novelista, ensayista, crítico de arte, cineasta, profesor, traductor, y dramaturgo. Decir eso es decir efectivamente Vicente Molina Foix, porque todas esas cosas, actividades intelectuales queremos decir, son él a la vez.

Para nosotros, los lectores, todo comenzó en 1970 cuando José María Castellet publicó aquella antología que reunía la producción poética de un puñado de poetas muy jóvenes que venían  a renovar el panorama de la poesía española posterior a 1939. Él, con 24 años, pasó a formar parte de ella, de la mano de Barral Editores. Con ese título eufónico Nueve novísimos poetas españoles,  se sacudió el panorama poético en una sociedad que ya comenzaba a estar deseosa de novedad. La portada, muy pop. Esa antología, nos mostraba, tal vez sólo publicitariamente, a esos jóvenes que hacían las cosas nuevas de manera muy radical y vistosa. Se nos señalaba que no había vivido la guerra, ni sufrido la postguerra. No conocieron en sus pieles el mayo del 68 y carecían de libertad de expresión. Era el relevo de una poética anterior. Los nombres eran Vázquez Montalbán, Martínez Sarrión, José María Álvarez,  Azúa, Gimferrer, Carnero, Ana María Moix, Leopoldo María Panero y Vicente Molina Foix. Pero ya sonaban los nombres de José Miguel Ullán, Jaime Siles y Antonio Colinas.

 Una poesía, decía la faja  del libro, que se quiere afirmar como nueva y con futuro. Allí vemos representado un mundo de referencias culturalistas, juegos de fastuosidad, desorden ético e ideológico del final del franquismo, fiebre estructuralista, que lleva a desconfiar del lenguaje, porque el lenguaje no puede decir lo indecible, y lo decible carece de interés poético, imágenes de cine, jazz, canciones, poesía de otras culturas, pero también un acercamiento a otro pasado también español (Max Aub, Rosa Chacel, Bergamín, Ayala, María Zambrano, Jorge Guillén, y Cernuda.

Años después las editorial Cátedra nos ofrecería una nueva antologíaa con el nombre de Joven Poesía Española. Era de 1979. En sólo nueve años se nos presentó una nómina más completa. Eran 17 los autores contando con Jesús Munárriz, José Luis Jiménez Frontín, Marcos Ricardo Barnatán, Jenaro Talens, José Luis Jover, Luis Alberto de Cuenca y Luis Antonio de Villena.

No deja de ser interesante comparar las dos poéticas de  Vicente Molina. En la segunda termina diciendo que la obra habla. Como nos hablan los poemas allí incluidos y que nos hacen presente aquella Canción de  otoño 1975:

En el devoto balneario
los ecos del cañón.


El héroe dispone
de un cuchillo a afilar
que no le falte el cuero,
azufre,
ni barras de carmín.

Hay un himno en las calles.
Se desploman los mástiles
de no abanderar.

El narrativismo es en este poeta preocupación fundamental llevando al poema hasta el límite de la prosa, del mismo modo que su novela está contaminada de ese aire poético.

Humor e ironía cruzan toda su poesía tal vez para distanciarse de lo narrado. A veces una desgarradora sintaxis nos lleva al aparente sinsentido. Y la reflexión culturalista, creo que nunca sin guiños a los lectores, para llenarlo todo, ahora sí, de sentido.
Pero la escritura abandona el exclusivo terreno de la lírica hacia el ensayo y la novela también. Y por eso su obra poética se ha ido apareciendo diluida entre el resto de su producción literaria, hasta que la Fundación José Manuel Lara  la editara este mismo año bajo el título de La musa furtiva, obra que recoge toda su producción desde 1967. Él dice que “la poesía es el género del alma; no necesita la ingeniería de la peripecia, ni el andamio de los personajes, ni los espejismos de la trama. De ahí que yo –dice- haya sentido que La musa furtiva es una especie de biografía literaria a través de los temperamentos del poeta: la ingenuidad, la irracionalidad, la travesura semántica, la sátira, la epístola moral, el sentimiento amoroso, el resentimiento amoroso, los caprichos de la carne, las sumisiones de la carne, la pesadumbre de la edad y el saber de la edad”.

Y es que Vicente Molina Foix es escritor en el más abierto sentido de la expresión, colaborador en prensa, novelista y ensayista.

Así una de las colecciones nuevas de Barral Editores (Breve Biblioteca de Respuesta) publica Busto, con la que ganó el Premio Barral. Era 1973. A la par, poco después, queremos decir, desde la revista y editorial la Galla Ciencia aparece Tres cuentos didácticos, de Félix de Azúa, Javier Marías y Vicente Molina Foix. Era 1975,  en un entorno benetiano de una narrativa antirrealista.

Desde entonces los títulos se suceden a lo largo de casi cinco décadas. Nuestro escritor ha desarrollado una obra diversa, que toca muchos palos del periodismo (crítica de cine, columnismo, entrevistas) pero nos ofrece desde el principio lo mejor en su narrativa en el Museo provincial de horrores, de 1970, obra sin continuidad cronológica, para mostrarnos una mirada de anécdotas, o el vaciado de los personajes, o la intertextualidad, y la mirada también de un aspirante a escritor de Albacete.

Busto (1973) es como una estancia anexa al museo anterior. Pero La comunión de los atletas (1979) y Los padres viudos (1983), con la que gana el Premio Azorín,  dará camino a la entrada en la vida adulta.

La quincena soviética (1988), ganadora  del Premio Herralde,  narra las andanzas de un puñado de universitarios que lucharon contra la dictadura y viven perplejos tras la llegada de a democracia. Es un homenaje a todos los cayuelas, mentores de todos los ramiros. Pero en la novela nos importó el clima de aquella época. El Premio Herralde ha surtido algunos de los nombres capitales del futuro de la novela en español, en que es jurado.

En una España, la de los años 60, sucede la novela, llena también de extraordinario humor. La ciudad es abstracta dice el narrador, pero el autor nos enseñó a mirar y a reconocerla y a saber reunir la militancia y la vida personal, de esos universitarios que no estudian, pero que saben. Y llega así la burla y la risa, y vemos muchas veces todo por el suelo, no sólo la bandera, el crucifijo, el código, el catedrático y el brazo (simulado) de Santa Teresa.

En Anagrama hemos podido leer La comunión de los atletas junto a Los ladrones de niños. Es el reencuentro de dos compañeros de colegio, uno corruptor de un menor, el otro su abogado y –también- el narrador sirven de pauta para mostrar a otros personajes, que cobra sentido con los ladrones de niños, lleno de humor negro, muy negro, aparentemente es un informe  trepidante, que leemos rápido, tan rápido como nos llevan los acontecimientos llenos de robos, fetichismo.

En el año 2002 ganó el premio García Ramos con El vampiro de la calle Mexico. En 2007 obtiene el Premio Nacional de Narrativa por El abrecartas, que es una novela epistolar. Y cruza por los caminos de personajes reales, informes policiales –ciertos y falsos, para hablar de la guerra, el exilio y el franquismo. Cuenta la vida por dentro para contar lo que sucede por fuera. 

  Este crítico de cine (El cine estilográfico, 1996; El cine de las sábanas húmedas, 2007; son las obras que hemos leído, prestando su estilográfica para contar el que fue mi cine de las sábanas blancas. Dice que el cine tiene una forma para hacerse ver. Pues él también la tiene. La pantalla es una gran ventana, ojo de cerradura dice Cabrera Infante en su prólogo. Pues toda su obra es lo mismo para nosotros. Una gran ventana en la que ver la realidad, deforme casi siempre. Pero también un espejo, en el que nos vemos reflejados y no pocas veces nos avergonzamos.

Pero no queremos terminar sin agradecer no solo su poesía, o sus novelas, sino también habernos descubierto a Rodríguez. Lo han escuchado. Hágando es otro Bod Dylan.

En una entrevista publicada el pasado septiembre, con motivo de su presencia en Córdoba, para participar en el X Festival Internacional de poesía, decía Vicente Molina Foix que el futuro aún pertenece a los que ni siquiera han empezado a escribir pero van a hacerlo.  Seguramente el futuro es vuestro, merecido por haber conocido hoy a Vicente Molina Foix. Gracias. Es él quien tiene la palabra, pues es uno de sus dueños.


Sánchez Carrón y la fuerza de la poesía

Irene Sánchez Carrón

Hoy el periódico Extremadura entrevista a esta poeta. Dice que Áspero mundo de Ángel González le impresionó,  El primer poema arrancaba diciendo "para que yo me llame..." Se lo leemos en voz alta para que ella nos diga en voz baja sus versos:

Para que yo me llame Ángel González,

para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.
Solsticios y equinocios alumbraron
con su cambiante luz, su vario cielo,
el viaje milenario de mi carne
trepando por los siglos y los huesos.
De su pasaje lento y doloroso
de su huida hasta el fin, sobreviviendo
naufragios, aferrándose
al último suspiro de los muertos,
yo no soy más que el resultado, el fruto,
lo que queda, podrido, entre los restos;
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un escombro tenaz, que se resiste
a su ruina, que lucha contra el viento,
que avanza por caminos que no llevan
a ningún sitio. El éxito
de todos los fracasos. La enloquecida
fuerza del desaliento…


lunes, 25 de noviembre de 2013

Las trampas de la fe





Sor Juana Inés de la Cruz 
"Hombres necios que acusáis"
Arguye de inconsecuentes el gusto y la censura de los hombres, que en las mujeres acusan lo que causan.1



Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien 2
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia. 3

Parecer quiere el denuedo 4
de vuestro parecer loco
el niño que pone el coco
y luego le tiene miedo. 5

Queréis, con presunción necia,
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Thais,
y en la posesión, Lucrecia. 6

¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo,
y siente que no esté claro?

Con el favor y desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por crüel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues como ha de estar templada7
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata, ofende,
y la que es fácil, enfada?

Mas, entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.

Dan vuestras amantes penas 8
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído? 9

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga,
o el que paga por pecar? 10

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar, 11
y después, con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar. 12

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo. 13

Notas:
1. Califica de incompatibles los deseos de los hombres y sus críticas a las mujeres, pues son ellos quienes provocan los defectos que les reprochan a ellas.
2. ¿cómo queréis que obren bien?
3. Los hombres combaten la resistencia de las mujeres hasta seducirlas, pero, una vez conseguido, las acusan de ser indecentes (livianas), cuando en realidad han sido ellos quienes han provocado con su empeño (diligencia) que las mujeres se entreguen.
4. denuedo: insistencia.
5. Por los huecos de su cáscara el coco recuerda a la cara de un fantasma, algunos niños lo utilizan para asustar a la gente. Los hombres, en su actitutd con las mujeres, son como un niño que usara un coco para asustar y luego tuviera miedo de él.
6. Al hombre le gusta que la mujer sea sensual y desenfrenada cuando sólo la quiere como compañera de cama, pero exige pureza absoluta en la mujer con la que se ha de casar. Sor Juana Inés señala esta contradicción recordando a dos personajes antiguos de actitud opuesta: Thais, cortesana griega famosa por su desparpajo sexual, y Lucrecia, casta noble romana que, tras ser violada, se suicidó porque no pudo soportar su deshonra.
7. templada: serena, tranquila.
8. amantes penas: quejas amorosas con que se convence a una mujer.
9. ¿Quién es más culpable cuando dos se entregan a una pasión inadecuada: la mujer que sucumbe después de que un hombre le haya suplicado mucho o el hombre que, caído en la pasión desde el primer momento, ruega sin cesar a la mujer?
10. ¿Quién es más culpable: la prostituta que cobra por su amor o el cliente que paga por pecar?
11. solicitar: pedirle a alguien una relación amorosa.
12. y entonces criticarán injustamente la insistencia de la mujer que les vaya a suplicar amores. El hombre sólo podrá quejarse cuando sea la mujerquien busque su amor y no a la inversa.
13. Comprende bien (bien fundo) que la arrogancia de los hombres es muy poderosa (lidia con muchas armas), pues en las súplicas y promesas (promesa e instancia) que les hacen a las mujeres se concentran el diablo, la carne y el mundo, que son los tres enemigos del alma según la doctrina católica.


¡Que así sea!

domingo, 24 de noviembre de 2013

Amante que escapa y más poemas



VICENTE MOLINA FOIX en el  AULA JOSÉ MÁRIA VALVERDE


El próximo día 26, en el IES Javier García Téllez, estará con nosotros Vicente Molina Foix. Ya sabéis que es poeta, novelista, crítico de arte  y traductor español; también que nació en Elche, Alicante, en 1946; se os ha dicho que estudió Derecho, Filosofía y Letras y se graduó más tarde como "Master of Arts" en la Universidad de Londres; sabéis además que con tan sólo veinticuatro años fue incluido en la antología Nueve novísimos poetas españolesde José María Castellet.

Sería bastante, pero es que además diremos que fue profesor de Literatura Española en la Universidad de Oxford, y de Filosofía del Arte 
en la Universidad del País Vasco.
Gracias a su sólida formación intelectual, su labor literaria se extiende a la novela, el ensayo, las obras de teatro, 
la dirección de cine,  y la traducción de autores como Shakespeare y Kubrick.  De su vasta obra literaria señalamos Los espías del realista (1990) y Vanas penas de amor (1998). En narrativa, Busto (1973), Los padres viudos (1983), La quincena soviética (1988), La mujer sin cabeza (1997) 
y El vampiro de la calle Méjico (2002).
En el teatro triunfó con Los abrazos del pulpo (1985), Hamlet (1989) (traducción), Seis armas cortas (1998)y Romeo y Julieta (2005) (traducción).
 Gracias a él aprendimos a poner en palabras el milagro del cine. Hoy leemos



Amante que escapa


He oído los cascos de un caballo

temblar en la colina.

No he hecho nada.



He comido raíces y el fruto de las bayas
que crecen sin provecho

entre las calaveras.

No me ha ocurrido nada.



He tocado la estela de tu cuerpo.

He visto nuestras cartas húmedas y arrugadas.

He pasado la lengua por los labios

que sólo a mí me cierras.
No he sentido nada.