martes, 14 de noviembre de 2017

ES UN SUSTANTIVO ACABADO EN -A Y ERAN, YAN VEN, MUY HOMBRES: LA DESINENCIA NO MARCA SEXO, SÓLO GÉNERO

hoplita
Del gr. ὁπλίτης hoplítēs.
1. m. Soldado griego de infantería que usaba armas pesadas.

El género no marcado. El empleo del genérico del masculino. El género no marcado es el masculino, y el género marcado es el femenino. Hablamos del hombre contemporáneo y del oso plantígrado para referirnos a todos los individuos de la especie o al tipo de animal.

            Hoy en día es frecuente oír hablar de los mejicanos y las mejicanas, de los niños y las niñas, de los ciudadanos y las ciudadanas. Si exceptuamos el uso vocativo (señoras y señores, amigos y amigastal vez por imitatio de la fórmula damas y caballeros-) no es necesario decir *los alumnos y las alumnas de esta clase. Sólo haremos el distingo cuando haya voluntad de que quede clara la presencia de ambos sexos: los españoles y las españolas pueden servir en el Ejército. A veces es mejor valerse de una apostilla: El Ejército estará formado por profesionales, tanto hombres como mujeres.

            Lo habitual es considerar la desinencia o  propia del masculino y la desinencia a propia del femenino. Pero lo cierto es que existen palabras masculinas terminadas ena (día); femeninos terminados en o (mano); de uno y otro género terminados en e (héroe, serie), en i (alhelí, hurí);  o en u (ímpetu, tribu).

            Ahora bien, la mayor parte de los sustantivos acabados en a son femeninos: alegría, amapola, casa, silla. Sólo hay algunos sustantivos masculinos terminados ena, que suelen proceder del griego: aroma. Cisma, clima, dogma, pentagrama, problema, tema, trauma.

            Y la mayoría de los que lo hacen en o son masculinos: cuaderno, fuego, odio, puerto. Muy pocos terminados eno son femeninos, algunos por acortamiento de palabras: libido, mano, nao, seo, disco (discoteca), foto (fotografía), polio (poliomelitis), quimio (quimioterapia).


            Los terminados en consonante o en otra vocal suelen ser masculinos (alhelí, amor, anís, árbol, césped, diente, dolmen, espíritu, fénix, guirigay, hábitat, ónix, regaliz, reloj) o femeninos (flor, fuente, grey, hurí, perdiz, tortícolis, tribu, troj, verdad, vocal).

lunes, 13 de noviembre de 2017

Y OTROS MUCHOS SUSTANTIVOS DE GÉNERO COMÚN Y AMBIGUO

antisistema
1. adj. Contrario al sistema social o político establecidos. Movimiento antisistema.
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Sustantivos comunes y ambiguos en cuanto al género. Ya sabemos que algunos sustantivos están marcados para los dos géneros: el cónyuge/la cónyuge; el pianista/la pianista; el testigo/la testigo; y también anacoreta, astronauta, burócrata, cabecilla, camarada, centinela, cineasta, comparsa, compatriota, croata, demócrata, espía, exégeta, fisioterapeuta, foniatra, geodesta, geriatra, guardia, guía, heresiarca, hincha, homicida, jerarca, karateca, linyera, logopeda, oligarca,  pediatra, pirata, proxeneta, (p)sicópata, (p)siquiatra, tecnócrata, terapeuta, terrícola, trá(n)sfuga, turista, vigía, yudoca. Botija en Perú es niño/a. En áreas rioplatense canillita es el vendedor/a de periódicos.

Existen sustantivos ponderativos que expresan una cualidad negativa (paria, canalla). Así grasa en Argentina es persona de mal gusto. Hortera es la persona vulgar u ordinaria que pretende ser elegante. Maula es la persona cobarde en Río de la Plata; en Cuba es un homosexual; en Ecuador es contrabandista; en Perú es un ocioso. Pasota es sólo en España la persona que no se preocupa de cuestiones políticas. Un pelma en todas partes es la persona pesada o molesta.

Son nombres comunes en cuanto al género los que acaban enista: activista, ahorrista, alpinista, artista, automovilista, dentista, especialista, gremialista, pianista, protagonista, taxista, violinista.  Una excepción es modista que generó modisto.

Existen autodidacta y políglota, aunque se documentan autodidacto y polígloto.

Guarda y poeta (muchas escritoras repudian la palabra poetisa) proceden de las voces femeninas. Guardés surgió del femenino guardesa.

Observe cómo muchas de estas palabras son POLISÉMICAS: guardia, policía.

Los sustantivos acabados ene son comunes en cuanto al género: detective, intérprete, adlátere, amanuense, cofrade, compinche, cómplice, conserje, contable, cónyuge, copartícipe, correveidile, extraterrestre, hereje, mequetrefe, munícipe, partícipe, pinche, pobre, triple. También oímos cadete (y cadeta), gafe, doble.

Hay sustantivos en e que admiten femeninos en a: jefe/jefa, alcahuete/alcahueta, infante/infanta (aunque se dice una infante de marina), nene/nena. También existe sastre/sastra, cacique/cacica.

Los sustantivos acabados en nte (procedentes de participio de presente latino) son comunes en cuanto al género: estudiante, paciente, amante, agente, aspirante, cantante, combatiente, concursante, delincuente, demandante, denunciante, descendiente, donante, drogodependiente, escribiente, informante, manifestante, narcotraficante, penitente, pretendiente, remitente, representante, simpatizante, televidente, terrateniente, traficante, viajante, viandante. Aunque el DRAE recoge penitenta y pretendienta. Podemos escuchar conferencianta y delinianta. Son frecuentes casos como cliente/clienta, comerciante/comercianta, dependiente/dependienta, figurante/figuranta, presidente/presidenta y sirviente/sirvienta. Observe que no es lo mismo gobernante que gobernanta. Recuerde que en el ayuntamiento trabaja la asistente social, y que en el hogar está la asistenta.

Fíjese cómo los sustantivos terminados en o también tienen género común: contralto, metomentodo, modelo, piloto, sabelotodo, soprano, testigo, jurado, reo. Aunque son distintos el canguro y la canguro. Fíjese en los cargos, títulos, empleos, profesiones y actividades diversas: abogado, agregado, árbitro, arquitecto, banquero, biólogo, bombero, boticario, candidato, catedrático, comisario, diputado, escribano, estomatólogo, farmacéutico, filántropo, filólogo, filósofo, físico, fontanero, fotógrafo, funcionario, geógrafo, geólogo, ginecólogo, informático, ingeniero, licenciado, magistrado, matemático, maestro, mecánico, podólogo, odontólogo, podólogo, secretario, técnico, torero, veterinario.

Son escasos los sustantivos en o procedentes de femeninos en a: modisto, azafato, amo de casa.

La mayoría de las palabras acabadas en i son comunes en cuanto al género: ceutí, maniquí, marroquí, pelotari, quinqui.

Son muchos los sustantivos terminados en consonante que son comunes en cuanto al género: mártir, prócer, viejales, vivales, pívot, papanatas, lavacoches, pelagatos, cantamañanas, mandamás, auxiliar, crupier, titular, canciller, bachiller, sumiller, ujier, mercader, apóstol. Dese cuenta de que los términos en or hacen el femenino en a: director/directora, doctor/doctora, elector/electora, escritor/escritora, lector/lectora, profesor/profesora, rector/rectora, señor/señora.

Esté atento a palabras como capitán/capitana. La capitana lo es de un equipo, o de una nave. La sargenta es una mujer prepotente o mandona.

Las fórmulas de tratamiento son femeninas: Majestad, Santidad, Excelencia. Así decimos Su excelsa majestad, Vuestra santidad, su excelencia reverendísima. También decimos Su Ilustrísima es un poco terco.

Sustantivos ambiguos en cuanto al género. Son los que pueden aparecer tanto en masculino como en femenino, designando la misma realidad: el mar/la mar, el tizne/la tizne. Se distinguen en usos geográficos. Así, las gentes de mar suelen usarlo en femenino En expresiones fijas decimos: alta mar, mar arbolada, hacerse a la mar, pelillos a la mar, es un hombre que ha leído la mar de libros. En plural siempre es masculinos: los mares del sur. Los sustantivos bajamar y pleamar son femeninos.
El Azúcar puede ser blanca y blanco. En plural preferimos el masculino: los azúcares refinados.

Dote prefiere el femenino si significa capacidad: tiene muchas dotes. Si se refiere a conjunto devienes es femenino: la dote nupcial.

Son también ambiguos agravante, maratón, prez, pringue, ánade, duermevela, acné, anatema, contraluz, fueraborda, mimbre, enzima, pelambre, reuma, interrogante. Pero algunas las usamos casi siempre en femenino: miasma, aguachirle, apoteosis, aula, comezón, heorroide, índole, lumbre. Ojo: pijama (piyama) es femenino en México, Centroamérica y Caribe.

Fíjese: el esperma del padre, la esperma de la ballena; el final del proceso, la final de la competición; la margen izquierda del Río Amarillo, en el margen de la portada te he escrito algunas notas o no quedaba mucho margen (ocasión,oportunidad) para actuar; María actúa con mucha doblez, corté los pantalones por el doblez de la tela. Y muchos más: capital, clave, cólera, frente, orden, parte, pendiente.

Calor se usa como femenino en el español meridional, en el Río de la Plarta y en ciertas regiones andinas.

Algunos sustantivos no presentan este morfema con una marca externa el significado de género masculino o femenino sólo lo sabemos por la concordancia y por esto algunos dramáticos creen que el género es un rasgo inherente al sustantivo (mesa y mapa tienen la misma terminación ena,  pero sólo sabemos su género por la concordancia).

Observe que hablamos de el contrabajo/la contrabajo, el corneta/la corneta, el flauta/la flauta, el fagot/la fagot, el trompeta/la trompeta, el violín/la violín, el bajo/la bajo.

El género es una categoría gramatical que afecta al sustantivo mediante ciertos morfemas u otros recursos que señalan la distinción de sexos, es el género natural de los nombres de personas y animales.  Los nombres de cosas, por el contrario, tienen un género gramatical o formal cuyo origen es problemático y por eso hoy se considera el género como un recurso sintáctico para expresar la concordancia. 


Son masculinos los nombres de los días de la semana (lunes y martes), los meses (febrero loco), los años y los siglos. También los nombres de los metales (el cinc, pero la plata). Los idiomas (el ruso), los vinos (el moscatel, pero la manzanilla), los licores (el coñac, el vermú), los colores (el azul) y las notas musicales (el re). Los nombres de las estaciones (excepto la primavera).

Son femeninos los nombres de las letras (la eme) y de las horas (las cuatro). Decimos un Mercedes o un Seat torque se trata de automóviles; una Vespa o una Yamaha porque son motocicletas. . Pero hablamos de la Mercedes y la Seat. Las islas son femeninas, los montes masculinos aunque La Muela es femenina por montaña.Las carreteras y rutas son femeninas Los topónimos son también femeninos.y los nombre s de los equipos deportivos masculinos, excepto los italianos el Barcelona, el Madrid, laFiorentina, la Juventus, la Roma, pero el Palermo, el Inter.
Son femeninas los nombres de las monedas si terminan ena: la lira, la libra, la peseta. Masculinas si terminan eno o en consonante: el euro, el dólar.

Además, del género masculino y femenino existe el género neutro, pero no en el sustantivo y en la sustantivación del adjetivo y en determinadas formas pronominales.