sábado, 18 de octubre de 2014

MARCAS, DEFINICIONES, CONTORNOS... EN EL DICCIONARIO


CONTENIDO DE LAS ACEPCIONES

Marcas
Todas las acepciones del lema principal y de las formas complejas llevan, explícita o implícita, una marca gramatical determinada. Si además de ella aparecen otras, su colocación es como sigue:
·       Aparecen primero las marcas correspondientes a la intención del hablante o a su valoración con respecto al mensaje.
·       Después de ellas, el resto de las marcas, ordenadas. Aparecerán primero las marcas de nivel de uso o registro de habla; le seguirán las correspondientes a los distintos saberes y actividades; vendrán a continuación las marcas geográficas; figurarán, por último, las cronológicas.




Definiciones

            Constituyen el contenido básico de todo diccionario. Entre los muchos tipos de texto definitorio empleados en este, tres merecen destacarse:

Definición perifrástica
El caso más característico es un enunciado que encabeza un hiperónimo del término definido, al que modifican cuantas notas semánticas, situadas en orden de mayor a menor relevancia, son necesarias para individualizar este de aquellos otros que están situados en lugar comparable de su campo de significado. P. ej.:

equimosis. (Del gr. ἐκχύμωσις, extravasación de sangre). f. Med. Mancha lívida, negruzca o amarillenta, de la piel o de los órganos internos, que resulta de la sufusión de la sangre a consecuencia de un golpe, de una fuerte ligadura o de otras causas.

Definición sinonímica
 Menos precisa que la anterior, dada la dificultad de encontrar voces sinónimas en todos sus contextos de uso. Por este motivo es particularmente eficaz en la definición de variantes marcadas geográfica, técnica o cronológicamente. Este Diccionario utiliza tradicionalmente, para tal fin, la definición por remisión. P.ej.:
 fachento, ta. adj. C. Rica, Hond. y Nic. jactancioso.
nacela. (Del fr. nacelle). f. Arq. escocia.
expremir. (Del lat. exprimĕre). tr. desus. expresar.

La definición por remisión, cuando se dirige a una entrada que contiene varias acepciones, puede referirse a una sola de ellas. En tal caso se añade al lema del artículo al que se remite un texto que, al modo de una breve glosa, especifica de qué acepción se trata. Este recurso, que ha seguido varios procedimientos formales en ediciones anteriores del Diccionario académico, se expresa en esta situando la especificación dentro de un paréntesis encabezado -para simbolizar de qué se trata- por una doble barra vertical, aunque de tamaño menor que la representada. P. ej.:
 acogimiento. m. acogida ( recibimiento). [...]
[Se trata de una remisión a la acepción sexta de acogido, da: «Recibimiento u hospitalidad que ofrece una persona o un lugar»].

amolar. [...] tr. [...] 4. Méx. dañar ( causar perjuicio). [...]
[Remite a la acepción primera de dañar: «Causar detrimento, perjuicio, menoscabo, dolor o molestia»].

El procedimiento de la especificación con paréntesis y doble barra vertical se emplea también al final de definiciones perifrásticas, para darles mayor precisión. Así sucede, por ejemplo, en:
 posicional. adj. Perteneciente o relativo a la posición ( postura o modo en que alguien o algo está puesto). 2. Perteneciente o relativo a la posición ( situación o disposición). El valor posicional de los signos.

De modo análogo, la alusión a un lema con superíndice situado al final de una acepción se hace con letra negrita. P. ej.:
 embalse. m. Acción y efecto de embalsar1. [...]

           
Definición impropia o explicativa
Los dos tipos de enunciados anteriores permiten, en mayor o menor medida, sustituir, en un contexto dado, el término definido por su definición, requisito que, en la lexicografía actual, se juzga necesario para asegurar la calidad de un texto definidor. Hay muchas ocasiones, sin embargo, en que el tipo de voz en cuestión -palabras gramaticales, interjecciones, etc.- impide la construcción de una definición de esta clase, generalmente llamada propia. En tales situaciones es frecuente recurrir a un enunciado impropio, el cual, más que definir, contiene una explicación de la acepción de que se trata, en la que puede indicarse, entre otros aspectos, qué es, cómo es, para qué sirve y cómo se utiliza. Este Diccionario, entre otros varios procedimientos, emplea, como tipo más frecuente de definición impropia, la que da cuenta del uso del segmento explicado mediante un enunciado que encabeza la abreviatura «U.» (‘usado’). P. ej.:

de2. [...] prep. [...] 8. U. para expresar la naturaleza, condición o cualidad de alguien o algo. Hombre de valor. Entrañas de fiera. 9. U. para determinar o fijar con mayor viveza la aplicación de un nombre apelativo. El mes de noviembre. La ciudad de Sevilla. [...]
dar. [...] dale. interj. coloq. U. para reprobar con enfado la obstinación o terquedad.

El contorno 
La consideración como propia de una definición depende en muchas ocasiones de la posibilidad de deslindar, dentro de ella, su contenido, es decir, el enunciado semánticamente definidor, distinguiéndolo de su contorno, es decir, de todos aquellos elementos que informan sobre el contexto -sintáctico, situacional, etc.- en que se presenta habitualmente. En este Diccionario se independizan, mediante el uso de fórmulas como las ahora ejemplificadas, tradicionales en la lexicografía académica, distintos contornos de adjetivos y locuciones adjetivas, sujetos del verbo y de la frase, adverbios y locuciones adverbiales. P. ej.:
 azoico1, ca. (De ázoe). adj. Quím. Dicho de un colorante: Que posee el grupo funcional azo como cromóforo.
espíritu. [...] pobre de ~. loc. adj. Dicho de una persona: Desprendida de los bienes y honores mundanos. [...]
bascular. intr. Dicho de un cuerpo: Moverse de un lado a otro girando sobre un eje vertical. [...]
chamusquina. [...] oler a ~. fr. coloq. Dicho de una disputa: Parecer que va a parar en riña o pendencia. 2. coloq. desus. Dicho de una palabra o de un discurso: Ser peligroso en materia de fe.
trasquilón. [...] a trasquilones. loc. adv. Dicho de cortar el pelo: Con desorden, feamente y sin arte. [...]

El contorno de las frases, siempre que no tenga, como en el caso anterior, posibilidades múltiples, se expresa dentro del lema interno en letra redonda. P. ej.:
 pie. [...] no poner alguien los ~s en el suelo. fr. Correr o caminar con gran ligereza o velocidad. no tener algo ~s ni cabeza. fr. coloq. No tener orden ni concierto.

Dentro de las frases se delimitan también otros complementos del predicado. P. ej.:
agraz. [...] echar a alguien el ~ en el ojo. fr. p. us. Decirle lo que le causa disgusto o sentimiento. [...]
escena. [...] poner en ~ una obra. fr. Representarla, ejecutarla en el teatro. [...]
viento1. [...] beber alguien los ~s por otra persona. fr. coloq. Estar muy enamorado de ella. [...]

            El contorno situacional aparece al comienzo de la acepción, separado del contenido por una coma. P. ej.:
 amortiguación. f. [...] 2. En una máquina, dispositivo que sirve para compensar y disminuir el efecto de choques, sacudidas o movimientos bruscos.
gardingo. (Del germ. *wardôn, guardar). m. Entre los visigodos, individuo de uno de los órdenes del oficio palatino, inferior a los duques y condes.

Cuando en una definición con contorno es inconveniente separar este del contenido -así sucede especialmente en enunciados taxonómicos-, se recurre a definiciones impropias, tradicionales también en la lexicografía académica, encabezadas por la fórmula «Se dice de...». P. ej.:

cámbrico, ca. (De Cambria, forma latinizada de Cymry, Gales). adj. Geol. Se dice del primero de los seis períodos geológicos en que se divide la era paleozoica, que abarca desde hace 600 millones de años hasta hace 500 millones de años, caracterizado por el predominio de los trilobites y la aparición de muchos filos de invertebrados. U. t. c. s. m. ORTOGR. Escr. con may. inicial. c. s. 2. Geol. Perteneciente o relativo a dicha era. 3. Se dice de los antiguos habitantes del país de Gales. U. t. c. s. 4. Perteneciente o relativo a este país o a sus habitantes.


Notas de uso
La información expresada mediante las marcas, generalmente abreviadas, que encabezan una acepción, puede ser completada o matizada por una o más notas situadas al final del texto definidor. P. ej.:

apoderado, da. (Del part. de apoderar). adj. Dicho de una persona: Que tiene poderes de otra para representarla y proceder en su nombre. U. t. c. s. [...]
chapa. (Voz onomat.). f. [...] 11. cerradura ( mecanismo para cerrar). U. m. en América. [...]
dramón. m. Drama de tintes muy cargados. U. m. en sent. despect.
trallazo. m. [...] 3. Golpe o ruido violentos. U. t. en sent. fig. [...]

Cuando la acepción lleva marca cronológica, o bien si el contenido de la nota de uso no corresponde al presente, el texto de esta última aparece con el verbo introductor en pasado:
 arabio, bia. (Del lat. Arabĭus). adj. desus. árabe. Apl. a pers., era u. t. c. s.
centinela. (Del it. sentinella). m. Mil. Soldado que vela guardando el puesto que se le encarga. Era u. t. c. f. [...]

Si la nota señala un uso actual de la acepción cronológicamente desfasada, pero correspondiente a una variedad de lengua no general, se expresa en presente. P. ej.:
 diuturnidad. (Del lat. diuturnĭtas, -ātis). f. desus. Espacio dilatado de tiempo. U. en Ecuador.
doblo. (Del lat. duplus, doble). m. desus. duplo. U. en leng. jurídico.

Ejemplos

Situados después del enunciado definitorio o de la nota de uso, e impresos en letra cursiva, los ejemplos de uso del lema procuran ilustrar el sentido preciso de la acepción en que se encuentran. P. ej.:
 traicionar. tr. Cometer traición. 2. Fallar a alguien, abandonarlo. La intuición nunca me ha traicionado. 3. Delatar con algo de lo que se hace o dice la verdadera intención. Finge alegría, pero el gesto lo traiciona. 4. prnl. Dicho de una persona: Descubrir involuntariamente lo que desea ocultar. No dice nada porque teme traicionarse si habla.
transponer. [...] 3. prnl. Dicho de una persona o de una cosa: Ocultarse a la vista de otra, doblando una esquina, un cerro o algo similar. U. t. c. tr. Transpuso la esquina. [...]

Dentro del texto de estos ejemplos se recoge, frecuentemente, información sobre construcción del lema.  Para destacar tal información, referida con preferencia al régimen preposicional de los verbos, pero también aplicada a otras posibilidades de uso obligado de ciertos segmentos, se emplea la letra cursiva versalita:
 arramblar. (De rambla). tr. [...] 3. Recoger y llevarse codiciosamente todo lo que hay en algún lugar. U. t. c. intr. Arramblar CON algo.maligno, na. (Del lat. malignus). adj. [...] 4. m. diablo ( príncipe de los ángeles rebelados). EL maligno.

Los ejemplos que no muestran el uso en la lengua de la palabra definida, sino que incluyen aclaraciones del propio texto de las acepciones, van dispuestos de dos posibles maneras:

·       Encabezados por la abreviatura «p. ej.», cuando, por regla general, se refieren al propio lema. P. ej.:

reiforme. adj. Zool. Se dice de las aves americanas de gran tamaño semejantes al avestruz; p. ej., el ñandú.

·       O bien tras coma o punto y coma, encabezados por «como», cuando no se refieren a él. P.ej.:

aporcar. (De lat. porca, caballón). tr. Cubrir con tierra ciertas plantas, como el apio, el cardo, la escarola y otras hortalizas, para que se pongan más tiernas y blancas.


Informaciones complementarias

La información sobre ortografía -especialmente sobre el uso de mayúscula inicial- o sobre determinadas peculiaridades morfológicas de la acepción -superlativos y conjugación de los verbos irregulares en particular-, aparece en un apartado propio, encabezado por la indicación abreviada correspondiente. P. ej.:
 armada. (Del lat. armāta, f. de armātus, armado). f. Conjunto de fuerzas navales de un Estado. ORTOGR. Escr. con may. inicial.
malherir. tr. Herir gravemente. MORF. conjug. c. sentir.

Si la información afecta a más de una acepción, el mensaje aparece tras la última a la que puede referirse, destacado mediante un calderón (¶):
 sagrado, da. (Del lat. sacrātus). adj. Digno de veneración por su carácter divino o por estar relacionado con la divinidad. 2. Que es objeto de culto por su relación con fuerzas sobrenaturales de carácter apartado o desconocido. 3. Perteneciente o relativo al culto divino. 4. Digno de veneración y respeto. 5. inmodificable. Sus costumbres son sagradas. 6. Entre los antiguos, sobrehumano. ¶ MORF. sup. irreg. sacratísimo. 7. m. Lugar que, por privilegio, podía servir de refugio a los perseguidos por la justicia. U. t. en sent. fig.
atestiguar. (Del lat. ad, a, y testificāre). tr. Deponer, declarar, afirmar algo como testigo. 2. Ofrecer indicios ciertos de algo cuya existencia no estaba establecida u ofrecía duda. ¶ MORF. conjug. c. averiguar.

Información sobre la conjugación verbal

Todos los artículos del Diccionario correspondientes a verbos irregulares, o a otros que puedan presentar dudas sobre su flexión, contienen una nota de información morfológica que indica a qué modelo de conjugación han de adscribirse. Se exceptúan los verbos que tienen todas sus acepciones marcadas con las abreviaturas «desus.», «ant.» o «germ.»; si solo algunas acepciones están en esta situación, la nota morfológica se refiere exclusivamente a las de empleo actual.
            Los modelos escogidos (siempre verbos de extensa difusión, como acertar, contar o construir), que aparecen en un apéndice específico (págs. 1597-1614), muestran su conjugación actual completa con todos los modos y tiempos. También incluyen, como variantes reconocidas, las formas de la segunda persona de singular correspondientes al voseo, tomando como base su realización estándar más extendida en la zona del Río de la Plata. Del mismo modo, se recogen las formas verbales correspondientes al empleo de ustedes, en lugar de las que rige el uso de vosotros, mucho más difundido en la actualidad (aunque no siempre como variante socialmente prestigiosa) que el modelo tradicional.

MUCHOS MÁS DEL DICCIONARIO


CARACTERÍSTICAS DE CADA UNO DE LOS ELEMENTOS DE LOS QUE CONSTA EL ARTÍCULO
Lema 
Encabeza el artículo y aparece representado en letra negrita, ya sea redonda (p. ej., bizcocho) o cursiva (boutique). Este segundo tipo de representación se reserva, para los extranjerismos no adaptados en su pronunciación u ortografía a las reglas generales del español.

Lemas latinos
Los lemas correspondientes a voces latinas se escriben en letra redonda. La situación de la sílaba tónica se distingue mediante las normas de uso de la tilde correspondientes al español. Para la interpretación de ciertas consonantes latinas, la Academia admite la pronunciación tradicional española del latín. Atendiendo a esta, el diptongo latino ae se pronuncia como e (así, aeterno -p. ej., en ab aeterno- como [ab etérno]); la i (j) seguida de vocal y en comienzo de sílaba, como nuestra y seguida de vocal (p. ej., iure -en de iure- o jure -en de jure-, como [yúre]); qu seguida de a, e, o se pronuncia como kua, kue, kuo, respectivamente (p. ej., qua -en sine qua non-, quem -en ad quem- o quo -en a quo- como [kua], [kuem] y [kuo]). Además, se recomienda seguir la pronunciación latina clásica para th y para ll, que se pronuncian, respectivamente, como t (p. ej., cáthedra –en ex cáthedra–, como [kátedra]), y como l + l (p. ej., belli –en casus belli– como [bel-li]).
            Sin embargo, también se reconoce la pronunciación clásica, que difiere de la tradicional española en los siguientes casos: ae se pronuncia como diptongo (p. ej., aeterno como [ae-tér-no]); v, como u (vade -p. ej., en vade retro- como [uáde]); qui se pronuncia kui (p. ej., quid como [kuid]); ge y gi, como nuestros grupos gue y gui, respectivamente (p. ej., generis y magister -en sui géneris y magíster díxit- como [guéneris] y [maguíster]); ce y ci, como ke y ki, respectivamente (p. ej., iudice y facie    -en sub iúdice e in facie ecclésiae- como [yúdike] y [fákie]), y ch como k (p. ej., machina -en deus ex máchina- como [mákina]).

Más sobre el Lema
El lema puede contener una sola palabra o varias. En este último caso, puede tratarse de:
·       Secuencias procedentes del latín (p. ej., motu proprio) o de una lengua moderna distinta a la nuestra (da capo), que se emplean en español como unidades no divisibles. Su lugar en el orden alfabético está fijado siguiendo este mismo criterio (da capo se encuentra en la letra d).
·       Variantes de un mismo lema, unidas por una conjunción disyuntiva, entre las que la Academia muestra preferencia por la primera. P. ej.: aerostato o aeróstato.
·       Elementos compositivos que pueden aparecer antepuestos o pospuestos, separados por coma, y entre los que la Academia no muestra, claro está, preferencia alguna. P. ej.: lito-, -lito.

En las palabras que tienen formas distintas para el masculino y para el femenino, el lema lo indica situando, tras el lema correspondiente al masculino, la última sílaba de la forma femenina. P. ej., nocturno, na; oleáceo, a.

En las palabras susceptibles de aparecer en singular o plural, el lema aparece siempre en singular. Si una voz solo tiene existencia en plural, así se lematiza. La marca gramatical inmediata lo hace notar. P. ej.:
 penates. (Del lat. penātes). m. pl. Mit. Dioses domésticos a quienes daba culto la gentilidad.

       Los verbos aparecen en infinitivo. Si solo tienen conjugación pronominal, se representa de este modo:
acaserarse. (De casero). prnl. Chile y Perú. Hacerse parroquiano de una tienda.

Cuando se produce una confluencia entre varios lemas de distinto origen etimológico, estos se distinguen mediante el empleo de un superíndice. P. ej.:
 galio1. (Del lat galĭon, y este del gr. γάλιoν). m. Hierba de la familia de las Rubiáceas, con tallos erguidos, de tres a seis decímetros, delgados, nudosos y ramosos [...].
galio2. (Der. del lat. gallus, gallo, traducción al lat. del apellido de P. E. Lecoq de Boisbaudran, 1838-1912, descubridor de este elemento). m. Elemento químico de núm. atóm. 31. Metal escaso en la corteza terrestre, se encuentra en minerales de aluminio y de cinc. [...]

El orden de los artículos distinguidos por el superíndice depende de la mayor o menor antigüedad de su incorporación al Diccionario.
El superíndice también diferencia los infinitivos verbales de las formas sustantivadas derivadas de ellos. En este caso, el artículo correspondiente al sustantivo, que no lleva etimología, aparece siempre en segundo lugar. P. ej.:
 amanecer1. (De lat. hisp. manescĕre). intr. impers. Empezar a aparecer la luz del día. Amanece a las ocho. Amanece nublado. [...]
amanecer2. m. Tiempo durante el cual amanece. El amanecer de un día de mayo. [...]

Información etimológica
Aparece tras el lema, dentro de un paréntesis. En ciertas ocasiones, afecta a una sola acepción o a una forma compleja. P. ej.:
 calendario. [...] ~ juliano. (De Julio César, 101-44 a. C., general y estadista romano, que en el año 46, con la ayuda del astrónomo Sosígenes, reformó el calendario). m. El que considera bisiestos todos los años cuya numeración es múltiplo de cuatro.

El paréntesis etimológico no aparece en artículos donde no es útil, generalmente porque la primera acepción nos da la información necesaria para deducir el origen de la voz:
 cambiador, ra. adj. Que cambia. [...]
recordatorio, ria. adj. Que sirve para recordar. [...]


Escritura de los étimos 
·       Los étimos se escriben en caracteres latinos cursivos, con la excepción de las voces griegas, impresas en su propio alfabeto.
·      En las voces latinas con más de dos sílabas, se marca con signo de larga (ē) o breve (ĕ) la vocal de la penúltima sílaba, si esta es libre, es decir, si termina en vocal. Si la vocal penúltima lleva signo de larga, es la que lleva el acento en la pronunciación del latín (manducāre se pronuncia [mandukáre]); por el contrario, si esa vocal es breve, la palabra lleva el acento en la vocal anterior (mangănum corresponde a [mánganum]). La sílaba penúltima trabada por consonante es la que lleva el acento, aunque su vocal no lleve signo de cantidad alguno (p. ej., mansuefactus se pronuncia [mansuefáktus]). En latín apenas si existían palabras agudas.
·      Para la transcripción al alfabeto latino de los étimos árabes se ha adoptado el sistema internacional centroeuropeo3.
·       Las palabras hebreas y las de otras lenguas que emplean sistemas gráficos propios, incluidas las indígenas americanas, se representan, por regla general, con las letras del alfabeto latino provistas, en su caso, de los signos diacríticos pertinentes.


Acepciones 
Tanto las acepciones correspondientes al lema principal como las de una forma compleja, aparecen numeradas si son más de una.
El orden en que estas acepciones se recogen en cada entrada responde a la aplicación sucesiva de varios criterios.

En primer lugar, la categoría gramatical a la que corresponde cada acepción. Siguiendo una larga costumbre, que comparten otros muchos diccionarios, las marcas gramaticales, si afectan a varias acepciones consecutivas, solo aparecen en la primera, y dejan de ser efectivas cuando aparece otra marca gramatical.  El orden más frecuente dentro de un artículo, como, por ejemplo, bajo, ja, que tiene acepciones adjetivas, sustantivas, adverbiales y preposicionales, es este:
·       Encabezan el artículo las acepciones adjetivas (1 a 23, en el artículo mencionado; solo la acepción primera lleva la marca «adj.»).
·       Le siguen las acepciones sustantivas; primero las masculinas y femeninas -con la marca «m. y f.»– y, a continuación, las masculinas –«m.»–, femeninas -«f.»-, comunes en cuanto al género -«com.»- y ambiguas -«amb.»-. (En bajo, ja se trata de las acepciones 24 a 36; la acepción 24 lleva la marca m. -‘sustantivo masculino’-, que deja sin efecto la marca adjetiva de la primera acepción). Si hay acepciones sustantivas que solo pueden aparecer en número plural, van a continuación de las que pueden aparecer en singular o plural indistintamente; la marca correspondiente a aquellas es «pl.», que se une a la marca sustantiva anterior para formar una secuencia de marcas «m. pl.» (o, en su caso, «f. pl.»)4. En el  caso de bajo, ja, las acepciones 33 a 36, masculinas todas, solo pueden presentarse en plural.
·       Aparecen después las acepciones adverbiales («adv.»; acepciones 37 a 42 de bajo, ja).
·       Van al final las acepciones correspondientes a la preposición («prep.»; acepciones 43 a 49 en el caso del artículo citado).

            Si se trata de un artículo en el que se suceden acepciones verbales de distintos tipos, como, p. ej., dar:

·       Aparecen en primer lugar las acepciones transitivas («tr.»; acepciones 1 a 30, en el artículo mencionado).
·       Siguen las acepciones intransitivas («intr.»; números 31 a 47).
·       Van al final las acepciones pronominales («prnl.»; números 48 a 53, en el caso de dar).

No obstante, criterios de lógica interna del artículo pueden alterar este orden. Así, en un artículo como boa, la acepción sustantiva femenina correspondiente al animal aparece antes que la masculina, donde se define la prenda de abrigo llamada así por su semejanza con el reptil. De igual modo, el sentido intransitivo fundamental de entrar aconseja que sus 26 acepciones intransitivas precedan a las 4 transitivas.

Dentro de cada grupo de acepciones correspondiente a una categoría gramatical, el orden es el siguiente:

·       Aparecen primero las acepciones sin marcas de otro tipo. Entre ellas, se tiende a anteponer las acepciones de uso más frecuente y posponer las de empleo esporádico.
·        A continuación aparecen las acepciones marcadas, por este orden:
― Acepciones con marcas correspondientes a niveles de lengua («cult.», «vulg.»...) o registros de habla («coloq.»).
― Acepciones con marcas técnicas (Astr., Carp., Fil., Geom., Ling., etc.).
― Acepciones con marcas geográficas. Primero las de España (Esp., Esp. occid., Esp. orient., Ar., Ast., Jaén, Val., etc.) y después las de América y Filipinas (Am., Am. Cen., Am. Merid., Am. Sept., Arg., Bol., Filip., etc.). Las marcas de orden geográfico superior al de las comunidades o provincias -en el caso de España (Esp., Esp. occid., Esp. orient.)- o al de las naciones -en el caso de América (Am., Am. Cen., Am. Merid., Ár. guar., etc.- van en primer lugar; las marcas provinciales, de comunidades autónomas (en España) o de naciones americanas y de Filipinas siguen el orden alfabético.
― Acepciones con marcas cronológicas. Por este orden: «p. us.», «desus.», «ant.», «germ.».
·       Las acepciones que incluyen marcas correspondientes a la intención del hablante («despect.», «irón.», etc.) o a su valoración con respecto al mensaje («malson.», «eufem.») no tienen una colocación fija, aunque tienden a posponerse a las que carecen de otro tipo de marcas.

Naturalmente, la lógica puede imponer cambios también en esta ordenación. En el artículo ángulo, por ejemplo, la acepción con marca de geometría va antepuesta a las correspondientes a ‘rincón’, ‘esquina’ y ‘punto de vista’, sentidos derivados del anterior, pero que no necesitan marca de ningún tipo.

Formas complejas 

Esta parte del artículo, que separan de la anterior dos barras gruesas, puede ir, a su vez, dividida en dos bloques, separados entre sí por doble barra también de mayor cuerpo.
·       En el primer bloque aparecen las combinaciones estables del lema con otros elementos que desempeñan una función adjetiva con respecto a él.
·       En el segundo, las locuciones, expresiones, frases e interjecciones. P. ej.:

esperanza. f. Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. 2. Mat. Valor medio de una variable aleatoria o de una distribución de probabilidad. 3. Rel. En la doctrina cristiana, virtud teologal por la que se espera que Dios dé los bienes que ha prometido. ~ de vida. f. Tiempo medio que le queda por vivir a un individuo de una población biológica determinada. Para los recién nacidos coincide con la duración media de la vida en dicha población. alimentarse alguien de ~s. fr. Esperar, con poco fundamento, que se conseguirá lo deseado o pretendido. dar ~, o ~s, a alguien. frs. Darle a entender que puede lograr lo que solicita o desea. llenar algo la ~. fr. Corresponder el efecto o suceso a lo que se esperaba. qué ~s. loc. interj. Cuba, Méx. y Ven. U. para indicar la improbabilidad de que se logre o suceda algo.

Envíos
 Estos mensajes contenidos en algunos artículos, que, recordémoslo, siempre van encabezados por la abreviatura «V.» (de ‘véase’), pueden tener dos finalidades diferentes:

·       Encontrar una forma compleja situada en otro lugar del Diccionario. Siempre incluyen, antes de la abreviatura «V.», un cuadratín (), y no llevan marca gramatical alguna. A partir del lugar en que se encuentran, no rigen las marcas gramaticales anteriores, si las había.
       A veces, este envío es el contenido fundamental de un artículo completo. P. ej.:

obtusángulo. (De obtuso y ángulo).  V. triángulo ~.

   Su misión consiste en señalar que la definición de triángulo obtusángulo está contenida en la entrada triángulo.
Pero lo más frecuente es que, como antes podíamos comprobar (v. § 4.5), aparezcan, en orden alfabético, tras las acepciones del lema principal o del correspondiente a una o varias formas complejas. P. ej.:
 acuático, ca. (Del lat. aquatĭcus). adj. Que vive en el agua. 2. Perteneciente o relativo al agua.  V. esquí ~, lenteja ~, parque ~, pulga ~, salamandra ~.

·       También se emplean para indicar que la definición del lema encontrado está contenida en otro artículo. En este caso no llevan cuadratín y se acompañan siempre de una marca abreviada que señala la clase de palabra de que se trata. P. ej.:

tostada. f. V. tostado.

       Señala que la acepción o acepciones sustantivas femeninas correspondientes a este lema se encuentran dentro del artículo encabezado por el lema tostado, da. (Se trata, efectivamente, de las acepciones 5 a 7 de este artículo).

            biz-. elem. compos. V. bi-.

       Señala que la información correspondiende al elemento compositivo biz- se encuentra en el artículo correspondiente a bi-.