sábado, 21 de marzo de 2015

AHORA ESPEREN LA GRAN MAREA DEL SIGLO

         Ahora que ya ha pasado ese eclipse del que todo el mundo hablaba, yo que no lo he mirado, ni a la hora estaba atento, me río recordando este cuento de Augusto Monterroso que tanto me ha gustado siempre. Se llama

El eclipse

Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.


Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

EL QUIJOTE 40. MAX EN SU TRAMPANTOJO


jueves, 19 de marzo de 2015

LA MEJOR POESÍA ES EL VERBO HECHO TANGO

Como estamos hablando sobre la creación artística (ya sabe: Rubén, el maestro pintor, la actitud de Almeida, la de Jerónimo de las Hoces), y como hemos leído un poema suyo estos días de atrás, qué bien nos viene esta poética de Jaime Gil de Biedma:



EL JUEGO DE HACER VERSOS
El juego de hacer versos
—que no es un juego— es algo
parecido en principio
al placer solitario.

Con la primera muda
en los años nostálgicos
de nuestra adolescencia,
a escribir empezamos.

Y son nuestros poemas
del todo imaginarios
—demasiado inexpertos
ni siquiera plagiamos—

porque la Poesía
es un ángel abstracto
y, como todos ellos,
predispuesto a halagarnos.

El arte es otra cosa
distinta. El resultado
de mucha vocación
y un poco de trabajo.

Aprender a pensar
en renglones contados
–y no en los sentimientos
con que nos exaltábamos–,

tratar con el idioma
como si fuera mágico
es un buen ejercicio,
que llega a emborracharnos.

Luego está el instrumento
en su punto afinado:
la mejor poesía
es el Verbo hecho tango.

Y los poemas son
un modo que adoptamos
para que nos entiendan
y que nos entendamos.

Lo que importa explicar
es la vida, los rasgos
de su filantropía,
las noches de sus sábados.

La manera que tiene
sobre todo en verano
de ser un paraíso.
Aunque, de cuando en cuando,

si alguna de esas noches
que las carga el diablo
uno piensa en la historia
de estos últimos años,

si piensa en esta vida
que nos hace pedazos
de madera podrida,
perdida en un naufragio,

la conciencia le pesa
—por estar intentando
persuadirse en secreto
de que aún es honrado.

El juego de hacer versos,
que no es un juego, es algo
que acaba pareciéndose
al vicio solitario.


¡QUÉ CELOSOS CON TANTO CELO!

Pilar Galán, que ya ha visitado nuestras páginas, continúa reflexionando sobre los imputados, lo hace en El periódico Extremadura:

Imputados y ofendidos

Dentro de nada, los imputados ya no recibirán ese nombre, sino que pasarán a llamarse investigados. Así lo ha recomendado el Consejo de Estado que cree conveniente sustituir el término imputado por investigado en las primeras fases de la instrucción, aunque luego pueda cambiarse a encausado según avance el procedimiento.

El ministro de Justicia también considera que el término imputado tiene un nivel de contaminación semántico muy alto, y que además puede marcar para siempre a las personas. Y yo me alegro del celo lingüístico que demuestran nuestros políticos, aunque solo sea para estas cosas. Menos da una piedra. La precisión léxica es digna de elogio, por más que mentes calenturientas vean lo que no existe. Para eso están los eufemismos, para lavar, suavizar y hasta centrifugar esas palabras rebeldes que se empeñan en significar lo que de verdad significan.

Por ejemplo, ahí está la movilidad exterior para hablar de la fuga de cerebros, también camuflada bajo el impulso aventurero de la juventud, esa etapa de la vida en la que no puedes evitar liarte la manta a la cabeza e irte a trabajar a Alemania, así porque sí, tan ricamente.

Y los procedimientos de ejecución hipotecaria, en vez de desahucio, tan contaminado que hasta la hache da grima. O las reformas estructurales necesarias en vez de recortes o la flexibilización del mercado laboral hasta convertirlo en despido.


Ahora entiendo por qué estos políticos metidos a filólogos han reducido tanto el presupuesto de la Real Academia de la Lengua, que debería ser su estrella guía. Qué saben los lingüistas frente a los trileros del difícil arte del birlibirloque.

miércoles, 18 de marzo de 2015

EL QUIJOTE 39. ¿SERÁ CERVANTES?

No está garantizado al cien por cien que los restos hallados sean de Miguel de Cervantes Saavedra porque falta la prueba de ADN, pero “es posible” que “algunos fragmentos” de huesos hallados en la iglesia de las Trinitarias, de Madrid, sean del autor de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. Esa es la conclusión a la que ha llegado Francisco Etxeberria, forense y director del equipo de 36 expertos, “a la vista de toda la información generada en el caso del carácter histórico, arqueológico y antropológico”.

Los restos de Cervantes (Alcalá de Henares, 1547-Madrid, 1616) se encontrarían fragmentados y mezclados con los de otros 16 difuntos, incluida su esposa, en una sepultura situada en el extremo del suelo de la cripta del convento madrileño, en el barrio de Las Letras. Los huesos, pertenecientes a seis hombres, cinco mujeres y seis niños, fueron reunidos en un enterramiento situado a 1,35 metros de profundidad en torno a 1730, un siglo después de la muerte del escritor. Tal reducción de restos obedeció al traslado entre 1673 y 1698 de la iglesia primitiva a otra de nueva construcción, ambas dentro del perímetro conventual. Los vestigios óseos más atribuibles a Cervantes son los de cuatro adultos, concretamente una mandíbula que registra caídas de piezas ante mortem, como escribiera el propio autor del Persiles días antes de morir.

“No lo hemos podido resolver con certeza absoluta y por eso somos prudentes. Estamos convencidos de que tenemos algo”, asegura Etxeberria. Los datos fueron revelados ayer por responsables del equipo científico interdisciplinar. La sede del Ayuntamiento madrileño acogió la convocatoria, con la presencia de la alcaldesa, Ana Botella.

El hallazgo de los restos mezclados en el suelo de la cripta trinitaria se produjo el pasado 23 de febrero, 10 meses después de que comenzase la investigación. Otro facultativo del equipo destaca que “el enterramiento que alberga los huesos se encuentra en el subsuelo de la cripta, justo en la vertical donde se halla la lápida que, desde el interior del templo conventual, recuerda del enterramiento de Cervantes y su esposa en el monasterio trinitario”. Algunos interrogantes se han resuelto y otros no.


¿Qué dice el acta de defunción de Cervantes?
“Mandóse enterrar en las monjas Trinitarias”.

¿Por qué Cervantes quiso ser enterrado allí?
Lo habría pedido por tres motivos: era vecino del barrio, residía en la calle perpendicular occidental, calle del León, esquina con Francos, hoy Cervantes; se trataba de las monjas protegidas del conde de Lemos, a quien Cervantes dedicó el Quijote; y en el convento estaban su hija natural, Isabel de Saavedra, que asumió el nombre de sor Antonia de San José, al igual que su madre, quien pasó a llamarse Mariana de San José.

¿Por qué se sabía que estaban ahí?
En 1869, la Real Academia de la Lengua, dirigida por Mariano Roca de Togores, marqués de Molins, ordenó una investigación. Tras cuatro sesiones, el director acreditó, el 10 de marzo de 1870, “el gran valor probatorio” de que los restos estaban allí. La historia completa de esta investigación la escribió Molins en una memoria titulada La sepultura de Miguel de Cervantes.

¿Quiénes son las 16 personas que están enterradas con Cervantes?
Los cuerpos fueron inhumados entre 1612 y 1630 de la iglesia primitiva y han sido hallados con desechos de unas prendas litúrgicas (estola, manípula y casulla), además de una moneda de 16 maravedíes de finales de siglo XVII, de la época de Felipe IV, que coincide con la época en que se debieron trasladar los restos. Hay vestigios de un mínimo de cinco niños y un mínimo de diez adultos (cuatro hombres, dos mujeres, dos indeterminados y dos probablemente varones).

¿Por qué tardó tanto esta iniciativa?
Por la necesidad de armonizar los intereses eclesiásticos, políticos y presupuestarios. Esta investigación recibe luz verde del Gobierno regional y del Arzobispado de Madrid, que autorizan al Ayuntamiento la exploración científica a partir de enero de 2014. La primera fase de estudios geofísicos es encargada al geodarradarista Luis Avial, mentor con Fernando Prado del proyecto. La segunda fase la inicia en enero de 2015 el equipo presidido por Francisco Etxeberria.

¿Por qué el forense Francisco Etxeberria, director del equipo, no atribuye de forma clara a Cervantes los restos hallados?

Básicamente, por carecer de elementos de cotejo, como el ADN. Pese a ello, admite que no hay discrepancia alguna entre los historiadores, arqueólogos y antropólogos de su equipo en torno a la localización de los huesos.

¿Por qué no hay pruebas de ADN si se sabe dónde está enterrada una hermana del escritor?
Sor Luisa de Belén Cervantes, hermana menor del autor, que profesó en el convento carmelita y fue priora en tres ocasiones, está enterrada en Alcalá de Henares, en el convento llamado de la Imagen. Etxeberria dice que, según el Ayuntamiento, las monjas afirman que dichos restos están en un osario mezclados con los de otras religiosas. Ello no ha podido ser demostrado, como tampoco que el convento resultara expoliado y destruido durante la Guerra Civil como aseguraban las religiosas. El historiador Francisco Marín Perellón, por su parte, sostiene que el entierro de las monjas, según la regla descalza, era directamente en tierra y con un simple sudario, lo cual aceleraba la erosión de restos.

¿Otra prueba de ADN para contrastar los restos podría hacerse con la hija de Cervantes?
Se podría explorar la posibilidad de encontrar en el convento trinitario los restos de Isabel de Saavedra, hija natural de Cervantes y la actriz Ana Franco, que profesó allí. Sin embargo, esta idea ha sido descartada.


¿Se ha pensado en cotejar el ADN con el panteón de los Saavedra en la catedral de Lugo?
El apellido Saavedra adoptado por Miguel de Cervantes no corresponde al de su madre, Leonor de Cortinas. Se cree que era apellido ancestral de su familia. Se podría hacer con ellos o en distintos linajes sevillanos y cordobeses de ese mismo apellido, ciudades a las que la familia de Cervantes emigró, pero tampoco se ha contemplado.

¿El ataúd con las iniciales M.C. hallado en el arranque de la actual fase de la investigación era de Cervantes?
No. Pertenece a una época muy posterior. Las iniciales con tachuelas pudieron ser añadidas después para fijarlo con el propósito de que durante futuros traslados no se extraviaran sus restos.

¿Por qué la investigación histórico-archivística más sustanciosa se ha acometido en la última fase y no en la primera?
La falta de presupuesto inicial lo impedía, habida cuenta de la cantidad de material a consultar y estudiar: centenares de libros registrales de la parroquia de San Sebastián documentos, legajos, cartas y minutas procedentes del Archivo Histórico Nacional, del Archivo Diocesano de Toledo, de la Biblioteca Nacional, de los duques de Medinaceli, que solo en el último mes y medio ha podido ser cotejados por el historiador Francisco José Marín Perellón.

¿Por qué se ha tardado tanto en disponer de los históricos libros y bitácoras de anotaciones que conservaban las monjas?
Las religiosas de la época temían que, pese a que el convento atravesó cuatro desamortizaciones (1794, 1820, 1836 y 1868) sirvieran documentalmente a las autoridades civiles para exclaustrarlas.

¿Cuánto han costado las dos fases de la investigación?
La primera, 12.000 euros; la segunda, 102.000 euros del presupuesto municipal.

¿Va a haber una tercera fase?
Presumiblemente, sí. En ella se completarán las prácticas de laboratorio que hasta ahora no han podido realizarse extramuros del convento.

¿Por qué los investigadores tuvieron que aceptar un pacto jurado de confidencialidad?
Para evitar la dispersión informativa y unificar su emisión, según Etxeberria.

¿Ha propuesto alguna institución la conversión del convento, total o parcialmente, en un centro cultural dedicado al Siglo de Oro?
Hay conversaciones y tormenta de ideas sobre esta iniciativa, avalada por Jaime Lissavetzky, portavoz municipal del PSOE, y por Ana d’Atri, responsable municipal socialista de Cultura.

¿Contempla el Arzobispado de Madrid esta posibilidad?
Hay una parte del convento contigua a la iglesia que no es propiamente conventual y que podría aprovecharse. Así lo sugiere Jorge López Teulón, sacerdote que supervisa en nombre del Arzobispado la investigación cervantina.

¿Se prevé la apertura de un acceso del público por la calle de Las Huertas a la cripta donde se encuentran los restos atribuibles a Cervantes?
Sí, es una de las ideas que se manejan. En la cripta se instalaría un túmulo y se trazaría un circuito para las visitas, que se prolongaría por las escaleras hasta la iglesia. Una zona del templo contigua a la sacristía, podría ser asimismo habilitada.

¿Ha habido presiones políticas sobre los investigadores?
La demora en la provisión de informaciones ha obedecido “exclusivamente, a la necesidad de completar el examen de los archivos”, según el doctor en Historia Moderna y bibliotecario municipal Francisco José Marín Perellón, responsable de la actuación documental.

¿Se ha pensado en realizar un funeral de Estado ante los restos de Cervantes?

“No corresponde al Ayuntamiento organizarlo”, explica Ana Botella, alcaldesa de Madrid. Y señala para esa opción a otras organismos estatales.