domingo, 23 de febrero de 2014

75 años con Antonio Machado


Estos días azules y este sol de la infancia

  
Ahora que recordamos los 75 años de la muerte de Antonio Machado, os presentamos esta biografía que hace tantos años escribimos, para representar sus palabras,  en Almendralejo (Badajoz), junto a Inmaculada Fernández, María Jesús López y Pura Salamanca, profesoras también de Lengua castellana y literatura. La profesora Ana Arias fue quien nos enseñó a leer a Machado en Soria y en Baeza, y  también en Colliure, y siempre en casa. 

Era febrero y se cumplían los cincuenta primeros años de su muerte. En todas las aulas, en todos los centros, en todas las clases se hablaba de Antonio Machado. Veinticinco años después apenas se ha nombrado la efeméride. ¿Qué habrá cambiado? ¿Quiénes habremos cambiado? Aquel era un texto para ser representado. Ahora os lo presentamos para ser leído y también visto. ¡Que os guste!:


Placa sobre la El palacio de Las Dueñas
Antonio Machado nace en Sevilla en 1875.  En efecto, nació en Sevilla una noche de julio de 1975 en el célebre palacio de Las Dueñas, sito en la calle del mismo nombre.


.
En apartamentos vivían familias humildes


Aunque se trata de una de las casas que forman el palacio, cuyos dueños, los Duques de Alba, las tenían alquiladas a varias familias modestas. Dice Machado:


Sí, yo nací en el palacio; éste es un detalle de alguna importancia. La arquitectura de la casa en que nací, sus patios y azoteas, han dejado honda huella en mi espíritu.
Mi padre era un folklorista y abogado, mi madre era hija de un confitero de Triana.
En Sevilla nacen también mis hermanos, Manuel y José, el que habría de realizar algunos retratos míos que andan por ahí; Joaquín y el pequeño Francisco.
De mi niñez tengo muchos recuerdos: Recuerdo que (bueno, no sé si se trata de un recuerdo o de un sueño), digo que recuerdo que unos delfines, equivocando su camino a favor de una marea, se habían adentrado en el Guadalquivir, llegando hasta Sevilla: De toda la ciudad acudió mucha gente, atraída por el insólito espectáculo a la orilla del río, damitas y galanes, entre ellos los que fueron mis padres, que allí se vieron por primera vez. Fue una tarde de sol que yo he creído o he soñado recordar alguna vez.

 Antonio Machado recuerda así su infancia, lo vivido, y lo tal vez soñado:


Niños comiendo caña de azúcar
Estábamos una mañana de sol en compañía de mi abuela, en un banco de la plaza de la Magdalena y tenía una caña dulce en la mano. No lejos de nosotros pasaba otro niño con su madre. Llevaba también una caña de azúcar. Yo pensaba: "La mía es mucho mayor". Recuerdo cuán seguro estaba yo de esto. sin embargo, pregunté a mi abuela: "¿No es verdad que mi caña es mayor que la de ese niño?". Yo no dudaba de una contestación afirmativa. Pero mi abuela no tardó en responder, con un acento de verdad y cariño que no olvidaré nunca: "al contrario, hijo mío; la de ese niño es mucho mayor que la tuya". Parece mentira que un trivial suceso haya tenido tanta influencia en mi vida. Todo lo que soy bueno y malo, cuanto hay en mí de reflexión y de fracaso, lo debo al recuerdo de mi caña dulce".


Seguramente este episodio le sirvió a Antonio Machado para inmunizarlo contra toda posible jactancia. Desde entones, aprendió su propia medida y a medirse con los demás.

Los niños Antonio y Manuel Machado
Apenas le llevaba un año su hermano Manuel y se hicieron inseparables. Juntos fueron a la escuela. Una escuela monótona y aburrida:

RECUERDO INFANTIL
  Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

   Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

   Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

   Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón.
   Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

Juntos montaban en los caballitos de las verbenas:



   Pegasos, lindos pegasos
caballitos de madera

   Yo conocí, siendo niño,
la alegría de dar vueltas
sobre un corcel colorado,
en una noche de fiesta.

   En el aire polvoriento
chispeaban las candelas,
y la noche azul ardía
toda sembrada de estrellas.

   ¡Alegrías infantiles
que cuestan una moneda

de cobre, lindos pegasos,
caballitos de madera!
Cuando el anarquismo andaluz de la Mano Negra, era el año 1883., la familia se traslada a Madrid. Allí, Antonio Machado y sus  hermanos estudiarán en la Institución Libre de Enseñanza. Machado decía: 


La Insti -como la llamábamos familiarmente los alumnos-, fue para mí muy importante. Recuerdo la figura de D. Francisco Giner de los Ríos. Los párvulos aguardábamos, jugando en el jardín de la Institución, al maestro querido. Cuando aparecía don Francisco, corríamos a él con infantil algazara y lo llevábamos en volandas hasta la puerta de la clase. En su clase de párvulos, como en su cátedra universitaria, D. Francisco se sentaba siempre entre sus alumnos y trabajaba con ellos familiar y amorosamente. su modo de enseñar era el socrático, el diálogo sencillo y persuasivo. estimulaba el alma de sus alumnos para que la ciencia fuera pensada, vivida por ellos mismos.
La Institución Libre de Enseñanza


 A DON FRANCISCO GINER DE LOS RÍOS

   como se fue el maestro,
la luz de esta mañana
Francisco Giner de los Ríos
me dijo: Van tres días
que mi hermano Francisco no trabaja.
¿Murió?... Sólo sabemos
que se nos fue por una senda clara,
diciéndonos: hacedme
un duelo de labores y esperanzas.
Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan;
lleva quien deja y vive el que ha vivido.
¡Yunques, sonad; enmudeced, campanas!

Comienza sus estudios de Bachillerato en el Instituto San Isidro, cosechando varios suspensos, en Lengua por ejemplo. Hay altibajos en sus matrículas debido a la muerte de su padre y de su abuelo que eran las fuentes de ingresos económicos. Termina el Bachillerato. Comienzan las lecturas. dedicación al teatro como actor. Poco después conoce a Valle-Inclán. El poeta visita Sevilla acompañado de su hermano Manuel y recorre de nuevo la casa en que nació. 


   Sí, te recuerdo, tarde alegre y clara
casi de primavera,
tarde sin flores, cuando me traías
el buen perfume de hierbabuena,
y de la buena albahaca
que tenía mi madre en sus macetas.


   Que tú me viste hundir mis manos puras
en el agua serena,
para alcanzar los frutos encantados
que hoy en el fondo de la fuente sueñan...

   Sí, te conozco, tarde alegre y clara,
casi de primavera.


Soldados españoles en la Guerra de Cuba

El Maine
Pero el 23 de abril de aquel año, 1898, crece la tensión entre España y EE.UU. y hay declaración de guerra; el 3 de julio la escuadra española es hundida por la norteamericana frente a Santiago de Cuba. España capitula. E 10 de diciembre se firma el Tratado de Paz de París por el que España pierde Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam.  El desastre del 98 sorprende y duele a España y unos cuantos españoles reaccionan de forma crítica y realista frente al problema de España. Eran Miguel de Unamuno, Ramiro de Maeztu, Pío Baroja, Ramón María del Valle-Inclán, Jacinto Benavente, Azorín, Manuel y Antonio Machado. A ellos les empieza a"doler España".

Hoy El Roto lo cuenta así, porque todavía nos duele España:

Escribió un poema que se llama

A UNA ESPAÑA JOVEN
...Fue un tiempo de mentira, de infamia. A España toda,
la malherida España, de carnaval vestida
nos la pusieron, pobre y escuálida y beoda,
para que no acertara la mano con la herida.

   Fue ayer; éramos casi adolescentes; era
con tiempo malo, encinta de lúgubres presagios,
cuando montar quisimos en pelo una quimera,
mientras la mar dormía ahíta de naufragios.
  
   Dejamos en el puerto la sórdida galera,
y en una nave de oro nos plugo navegar
hacia los altos mares, sin aguardar ribera,
lanzando velas y anclas y gobernalle al mar.

   Ya entonces, por el fondo de nuestro sueño -herencia
de un siglo que vencido sin gloria se alejaba-
un alba entrar quería; con nuestra turbulencia
la luz de las divinas ideas batallaba.

   Mas cada cual el rumbo siguió de su locura;
agilizó su brazo, acreditó su brío;
dejó como un espejo bruñida su armadura
y dijo: "El hoy es malo, pero el mañana... es mío."

   Y es hoy aquel mañana de ayer... Y España toda,
con sucios oropeles de Carnaval vestida
aún la tenemos: pobre y escuálida y beoda;
mas hoy de un vino malo: la sangre de su herida.

   Tú, juventud más joven, si de más alta cumbre
la voluntad te llega, irás a tu aventura
despierta y transparente a la divina lumbre:
como el diamante clara, como el diamante pura.

Pero también llega en el 98 a España Rubén Darío, que influyó en los modernistas Villaespesa, Juan Ramón Jiménez, Valle-Inclán, Manuel y Antonio Machado.

A Rubén Darío le dedicó un poema, titulado

AL MAESTRO RUBÉN DARÍO
   Este noble poeta que ha escuchado
los ecos de la tarde y los violines
del otoño en Verleine, y que ha cortado
las rosas de Ronsard en los jardines
de Francia, hoy, peregrino
de un ultramar de Sol, nos trae el oro
de su verbo divino.
¡Salterios del loor vibran en coro!
La nave bien guarnida,
con fuerte casco y acerada prora,
de viento y luz la blanca vela henchida,
surca, pronta a arribar, la mar sonora:
y yo le grito ¡Salve! a la bandera
flamígera que tiene
esta hermosa galera,
que de una nueva España a España viene.

 En junio del año siguiente viaja a París para trabajar junto a Manuel en la editorial Garnier. Allí comienza a escribir Soledades.

El 30 de enero se estrena Electra de Galdós. Este drama contra la intolerancia, el pecado que arrastraba desde siglos la derecha española, iba a convertirse, desde la primera noche del estreno, en una bandera de los grupos liberales y progresistas españoles, y de los intelectuales que luchaban, no sólo por "un nuevo florecer de España", sino por un nuevo arte, más libre y ambicioso. Fundan la revista Electra. Machado recuerda su etapa parisina: 


París era, en aquella época todavía la ciudad del "Affaire Dreyfus" en política, del simbolismo en poesía, del impresionismo en pintura, del escepticismo elegante en crítica. Conocí personalmente a Oscar Wilde y a Jean Moreas. La gran figura de la literatura, el gran consagrado, era Anatole France.
Mi hermano y yo, aparte del trabajo en la editorial, asistíamos a las tertulias literarias de los cafés de París, los dos trabajábamos en nuestros primeros libros de poesía. Manuel en Alma y yo en Soledades.


Pío Baroja
Azorín

Ramiro de Maéztu
Miguel de Unamuno
Terminado el verano del último año del siglo sintió nostalgia de Madrid y regresa. En Madrid encontró a su viejo amigo Ricardo Calvo y Zayas, e inició nuevas amistades con Villaespesa, Valle-Inclán, Azorín, Juan Ramón Jiménez, todo parecía ya impregnado de modernismo y estaban dispuestos a luchar por él.

En 1901 se publica Electra, en 1902 Helios, revistas modernistas en las que Machado colabora.

¿Antonio Machado era o no Modernista? Para algunos críticos la energía cromática de Machado va en aumento hasta alcanzar una agresividad óptica, tal que se podría comparar con Van Gogh o incluso con pintores fauvistas. Pero creemos que estas afirmaciones son completamente exageradas, aunque poemas como "La fuente" presenten un gran colorismo.



   La vieja fuente adoro;
el sol la surca de alamares de oro,
la tarde la cairela de escarlata
y de arabescos fúlgidos de plata.
Sobre ella el cielo tiende
su loto azul más puro;
y cerca de ella, el amarillo esplende
del limonero entre el ramaje oscuro.

No obstante, este poema lo retiró de la segunda edición de Soledades, lo cual es significativo por sí mismo. Y desde luego, Antonio Machado es más sobrio, más castellano, menos sensual en su poesía madura, en definitiva, más cerca de Unamuno que de Juan Ramón. Las sensaciones en Antonio Machado siempre están matizadas por lo sentimental; por lo tanto ¿modernista?, sí pero menos. Pero el modelo era Rubén Darío:

Rubén Darío
Por aquellos años Rubén Darío era el ídolo de una selecta minoría...Pero yo aprendí a seguir camino bien distinto. Pensaba yo que el elemento poético no era la palabra por su valor fónico, ni el color, ni la línea, ni un complejo de resonancias, sino una palpitación del espíritu.

En 1902 vuelve a París; contratado ahora por el consulado de Guatemala. allí conoce a Rubén Darío, quien exclamará al leer sus versos: "¡Admirable!": 

Antonio Machado es quizá el más intenso de todos, La música de su verso va en el pensamiento. Ha escrito poco y meditado mucho. Su vida es la de un filósofo estoico. Sabe decir su enseñanza en frases hondas. Se interna en la existencia de las cosas en la naturaleza. Tiene la admiración de la aristocracia intelectual. Me parece uno de los poetas más cosmopolitas, uno de los más generales, por lo mismo que lo considero de los más humanos.

 Esta segunda estancia en París será mucho más breve; enseguida vuelve a Madrid y en 1903 publica Soledades que recibió encendidos elogios.  Antonio Machado decide opositar, en 1905, a la cátedra de francés. Inmediatamente después de aprobar se incorporó a su puesto. y no agotó el plazo posesorio, lo que prueba la urgencia de la colocación.

En una noche de tren y duermevela, Antonio Machado pasa de un mundo de papel y tertulia a un mundo rural que rápidamente le impresiona. Un día de mayo de 1907, Antonio Machado llega al viejo Instituto de la ciudad del alto Duero -que hoy lleva su nombre- y, a la vez que toma posesión de su cátedra de francés, toma posesión de la fugaz primavera soriana. Ya había publicado la primera edición de Soledades, ¡es ya un poeta hecho!, pero cuando en noviembre publica la segunda edición con el título completo de Soledades, galerías y otros poemas, ya nos encontramos ante un poeta consagrado. En esta segunda edición incluye ya su primer poema soriano "Orillas del Duero":

El Duero a su paso por San Saturio en Soria

ORILLAS DEL DUERO
   Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario.
Girando en torno a la torre y al caserón solitario,
ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno,
de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.
Es una tibia mañana.
El sol calienta un poquito la pobre tierra soriana.
   Pasados los verdes pinos,
casi azules, primavera
se ve brotar en los finos
chopos de la carretera
y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.
El campo parece, más que joven, adolescente.
   Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido,
azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,
y mística primavera!
   ¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,
espuma de la montaña
ante la azul lejanía,
sol del día, claro día!
¡Hermosa tierra de España!

Con palabras de Antonio Machado podemos decir: 

En Soria sentí un maravilloso despertar ante el milagro de una doble primavera: la del campo soriano y la de mi corazón. Y no estoy hablando de Leonor, ella no había entrado todavía en escena, fue mi despertar al amor. El amor comienza a revelarse como un súbito incremento del caudad de vida, sin que, en verdad, aparezca objeto concreto al cual tienda.
Campos castellanos


              ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, oscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...

La dureza de la tierra soriana termina por despojarlo del escaso oropel modernista.


   ¡Oh tierra ingrata y fuerte, tierra mía!
¡Castilla, tus decrépitas ciudades!
¡La agria melancolía
que puebla tus sombrías soledades!

   ¡Castilla varonil, adusta tierra;
Castilla del desdén contra la suerte,
Castilla del dolor y de la guerra,
tierra inmortal, Castilla de la muerte!

Sus composiciones obedecen... A una preocupación patriótica, típica del espíritu del 98. Otras al simple amor a la naturaleza, que en él supera infinitamente al del arte. Efectivamente, la mísera tierra soriana le sirve a Machado por un lado para objetivar su tristeza natural, su sincera y patriótica melancolía de auténtico español y sus preocupaciones existenciales de las que más tarde hablaremos.

En la pensión donde vivió encontró a Leonor:
Leonor

Tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera

...No fue un flechazo; Leonor era una niña cuando yo la conocí, tenía 13 años;  poco a poco fue penetrando en mí, durante dos largos años, sin darme cuenta, y cuando comprendí la profundidad de mi amor me declaré como sabía, en un poema

   ¡hoy he visto a una monjita
tan bonita!
¡todas las mujeres bellas
fueran, como tú, doncella,
en un convento a encerrarse!...
Y la niña que yo quiero,
¡ay! preferirá casarse
con un mocito barbero.

Leonor leyó y calló, pero su mirada le delató.

 Esta niña llena de naturalidad y agrado, desde muy pronto sintió curiosidad por los "papeles" de Antonio Machado. Siempre los había leído, por eso Machado sabía cómo comunicarse con ella. ¿Y cómo era LeonorSu tía doña Concha Cuevas la definió muy bien: "de talla mediana; el cabello, castaño, un poco ondulado; no se ponía afeites: una niña; los ojos moreno oscuros; la tez, más bien sonrosada; la voz un poco aniñada. Se parecía en todo a su madre." El 30 de julio de 1909 en la Iglesia de Santa María la Mayor tuvo lugar la boda. 
Foto de boda del matrimonio Machado

En 1911 Machado consigue una beca para ir a estudiar filosofía a París. Leonor lo contaba bien: 

Llegamos a París después de Reyes; yo hice gran amistad con Paca Sánchez, la fiel compañera de Rubén Darío. Todos los mediodías esperaba a Antonio a la salida de su curso en los jardines de Luxemburgo, juntos correteábamos París; me enseñó los lugares que él tan bien conocía, y cada día inspeccionábamos un restaurante en el Barrio Latino.

Pero esa felicidad dura poco. El 14 de julio, fiesta nacional de Francia, Leonor tiene un vómito de sangre; es ingresada en la Maison Municipale de la Santé y, después de cincuenta y cinco días escribe a Rubén Darío:

"Le supongo al tanto de nuestras desventuras por Paca y Mariquita... Leonor se encuentra algo mejorada y los médicos me ordenan que me la lleve a España...  He aquí mi conflicto. ¿Podría usted adelantarme 25 ó 30 francos, que yo le pagaría a usted a mi llegada a Soria? Tengo algunos trabajos para la revista que yo le remitiré si usted quiere".

De vuelta a Soria, don Antonio espera "otro milagro de la primavera". La imagen del poeta empujando la silla de su mujer -ante el respeto de la ciudad- creó leyenda



  
Un olmo seco y viejo
Al olmo viejo, herido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.
   ¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
   No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
   Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
   Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo, en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde del camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas,
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

 Antonio Machado publica Campos de Castilla. Leonor apenas pudo leer la edición:

Lápida de Leonor en el cementerio de Soria
El 1 de agosto de 1912, recien cumplidos los 18 años moría Leonor. La muerte de mi mujer dejó mi espíritu desganado. Mi mujer era una criatura angelical segada por la muerte cruelmente. Yo tenía adoración por ella; por por sobre el amor está la piedad. Yo hubiera preferido mil veces  morirme a verla morir, hubiera dado mil vidas por la suya. No creo que haya nada de extraordinario en este sentimiento mío. Algo inmortal hay en nosotros que quisiera morir con lo que muere. tal vez por esto viniera Dios al mundo. Pensando en esto me consuelo algo. Tengo a veces esperanza. Una fe negativa es también absurda. Sin embargo el golpe fue terrible...

"Señor ya me arrancaste lo que yo más quería
Oye otra vez, Dios mío, mi corazón clamar.
Tu voluntad se hizo, Señor, contra la mía
Señor, ya estamos solos mi corazón y el mar"

La angustia existencial queriendo y no pudiendo creer presidió su vida humana y lírica. Una vez que Leonor muere, su recuerdo le aproxima a Dios, al que busca entre la "niebla" en tanto que intenta convertir su espera en esperanza.


(CXXIII)
Una noche de verano
-estaba abierto el balcón
y la puerta de mi casa-
la muerte en mi casa entró.
Se fue acercando a su lecho
-ni siquiera me miró-,
con unos dedos muy finos
algo muy tenue rompió.
Silenciosa y sin mirarme,
la muerte otra vez pasó
delante de mí. ¿Qué has hecho?
La muerte no respondió.
Mi niña quedó tranquila,
dolido mi corazón.
¡Ay, lo que la muerte ha roto
era un hilo entre los dos!

 Todos los demás poemas dedicados a Leonor son evocativos, surge en el sueño con tanta realidad que hace dudar hasta al poeta de la muerte:

Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!...
Vive, esperanza: ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!

Esa aparición llega a ser tan viva que el poeta dialoga con ella:


¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco, dame
tu mano y paseemos.

Todos estos poemas son escritos ya desde Baeza a cuyo instituto se traslada el poeta cuando muere su esposa, pues no se encuentra con fuerzas para seguir viviendo en Soria. En el viaje hacia Baeza escribe:

   Adiós, tierra de Soria; adiós al alto llano
cercado de olmos y crestas militares,
alcores y roquedas del yermo castellano,
fantasmas de robledos y sombras de encinares.
En la desesperanza y en la melancolía
de tu recuerdo, Soria, mi corazón
tierra del alma, toda, hacia la tierra mía,
por los floridos robles, mi corazón te lleva.

Ya nunca podré olvidar esta tierra, sólo cinco años permanecí en ella, pero ya será sagrada para mí, allí me casé, allí perdí a mi esposa, a quien adoraba. Cuatro años viví en París y allí algo aprendí, pero en cinco años rodando por poblachones de quinto orden, he aprendido infinitamente más. Soria es una escuela admirable de humanismo, democracia y de dignidad.
Claustro de profesores del instituto de Baeza


El poeta desde Baeza sigue sintiendo el paisaje soriano, entremezclado, a veces por la evocación de Leonor. Una docena de años después escribe:

Mi amor por Soria es grande; y el tiempo, lejos de amenguarlo, lo depura y acrecienta: Pero en ello no hay nada que Soria tenga que agradecerme, ¿quién en mi caso no llevaría a esta tierra en el alma?

En otro libro suyo, titulado Nuevas Canciones, escrito entre 1917 y 1930, Soria y la evocación a Leonor sigue estando presente:
Antonio Machado

¿Por qué, decísme, hacia los altos llanos
huye mi corazón de esta ribera,
y en tierra labradora y marinera
suspiro por los yermos castellanos?
Nadie elige su amor. Llevóme un día
mi destino a los grises calvijares
donde ahuyenta al caer la nieve fría
las sombras de los muertos encinares.
De aquel trozo de España, alto y roquero,
hoy traigo a ti, Guadalquivir florido,
una mata de áspero romero.
Mi corazón está donde ha nacido,
no a la vida, al amor, cerca del Duero...
¡El muro blanco y el ciprés erguido!

 Un año lleva en Baeza cuando escribe a su amigo José María Palacio un poema evocando Soria y pidiéndole que lleve flores a la tumba de Leonor.

  A JOSÉ MARÍA PALACIO
El Espino

Palacio, buen amigo,
¿está la primavera
vistiendo ya las ramas de los chopos
del río y los caminos? En la estepa
del alto Duero, primavera tarda,
¡pero es tan bella y dulce cuando llega!...
¿Tienen los viejos olmos
algunas hojas nuevas?
Aun las acacias estarán desnudas
y nevados los montes de las sierras.
¡Oh mole del Moncayo blanco y rosa,
allá en el cielo de Aragón, tan bella!
¿Hay zarzas florecidas
entre las grises peñas,
y blancas margaritas
entre la fina hierba?
Por esos campanarios
ya habrán ido llegando las cigüeñas.
Habrá trigales verdes,
y mulas pardas en las sementeras,
y labriegos que siembran los tardíos
con las lluvias de abril. Ya las abejas
libarán del tomillo y el romero.
¿Hay ciruelos en flor? ¿Quedan violetas?
Furtivos cazadores, los reclamos
de la perdiz bajo las capas luengas,
no faltarán. Palacio, buen amigo,
¿tienen ya ruiseñores las riberas?
Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul, sube al Espino,
al alto espino donde está su tierra...

Sí, pero pronto se le olvidarán los ojos de Leonor:

Mas pasado el primer aniversario,
¿cómo eran -preguntó-, pardos o negros,
sus ojos? ¿glaucos?...¿grises?
¿cómo eran ¡santo Dios! que no recuerdo?

Salió a la calle un día
de primavera, y paseó un silencio
su doble luto, el corazón cerrado...
De una ventana en el sombrío hueco
vio unos ojos brillar. bajó los suyos
y siguió sus camino...¡Como ésos!

Se dice, que no se sabe, que tuvo un nuevo amor; tal vez la hija del Director del Instituto de Baeza.

 Pero olvidado su amor se dedicará a pasear:


Solíamos encontrar a don Antonio, solo las más veces, sentado bajo un olmo de la Puerta del Conde, o en alguno de los bancos que, más lejos, se apoyan en la espalda de la plaza de toros, allí por el Egido... Todavía lo recuerdo, apoyado con sus dos manos en su cayado, como tantas veces, llenos los ojos de lejanía inmóvil... En otras ocasiones los estudiantes llegábamos antes al paseo de las Murallas, y le veíamos avanzar, lento y bamboleante, como si cojeara levemente, y era entonces cuando nos saludaba con un adiós para cada uno de nuestros apellidos. Otras veces le veíamos llegar por el paseo de la estación del tranvía, esponjándose al buen sol del Arca del Agua...

 Pero, aunque le gustaba el paisaje, no le gustaba la ciudad:


Aquí no se puede hacer nada. Las gentes de esta tierra -lo digo con tristeza porque, al fin, son de mi familia- tienen el alma absolutamente impermeable. Reconozco la superioridad espiritual de las tierras pobres del Duero. En lo bueno y en lo malo supera aquella gente. Esta Baeza, que llaman Salamanca andaluza, tiene un Instituto, un Seminario, una Escuela de artes, varios Colegios de Segunda Enseñanza, y apenas sabe leer un 30 por ciento de la población. No hay más que una librería donde se venden tarjetas postales, devocionarios y periódicos clericales y pornográficos. Es la comarca más rica de Jaén y la ciudad está poblada de mendigos y de señoritos arruinados en la ruleta. La profesión de jugador de monte se considera muy honrosa. Es infinitamente más levítica y no hay un átono de religiosidad. Se habla de política -todo el mundo es conservador- y se discute con pasión cuando la Audencia de Jaén viene a celebrar algún juicio por jurados... Por lo demás, el hombre del campo trabaja y sufre resignado o emigra en condiciones lamentables que equivalen a suicidio.




La vida pueblerina (del Instituto, de los paseos, de la tertulia en la farmacia) le aburre, pero un día un grupo de estudiantes granadinos le visita y...

 
 Machado recitó Lo fatal de Rubén Darío:

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente. 

  Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por 


lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos


y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...



Tocó aires andaluces, de León, de la Montaña. Pero tras aquella visita todo volvió a ser igual. en aquella época empezó a interesarse por la filosofía de un modo sistemático.

Cuando Unamuno es en 1914 destituido como Rector de la Universidad de Salamanca, Machado se indigna.

Del mismo modo le indigna la neutralidad española en la Guerra Mundial:



Trincheras en la I Guerra Mundial
Nuestra neutralidad hoy consiste en no querer nada, en no entender nada. Lo verdaderamente repugnante es nuestra actitud ante el conflicto actual y épico, nuestra conciencia, nuestra mezquindad, nuestra cominería: hemos tomado en espectáculo la guerra como si fuese una corrida de toros, y en los tendidos se discute y grita. Se nos arrojará un día a puntapiés de la plaza, si Dios no lo remedia. Los elementos reaccionarios, sin embargo, aprovechan la atonía y la imbecibilidad ambientes para cometer a su sombra indignidades como la que usted fue víctima. Si no se enciende dentro la guerra, perdidos estamos. La juventud que hoy quiere intervenir en la política debe, a mi entender, hablar al pueblo y proclamar el derecho del pueblo a la conciencia y al pan, promover la revolución, no desde arriba, ni desde abajo, sino desde todas partes: Gentes con buen talento hay entre ellos y de noble intención, pero me parecen todos tocados de un mal disimulado aristocratismo que malograría su obra. Importa, sobre todo, que el empujón que vendrá de fuera no nos coja dormidos.

Pero su etapa de Baeza terminó en 1919 cuando es trasladado a Segovia, que tenía una gran ventaja sobre cualquier otro destino: estaba cerca de Madrid y podía escapar los fines de semana a la capital y estar con la familia y los amigos.

Allí se sumó a la tertulia del ceramista Fernando Arranz, donde el escultor Emiliano Barral le hizo un busto.

AL ESCULTOR EMILIANO BARRAL

...Y tu cincel me esculpía
en una piedra rosada,
que lleva una aurora fría
eternamente encantada.
Y la agria melancolía
de una soñada grandeza,
que es lo español -fantasía
con que adobar la pereza-,
fue surgiendo de esa rosa,
que es mi espejo,
línea a línea, plano a plano,
y mi boca de sed poca,
y, so el arco de mi cejo,
dos ojos de un ver lejano,
que yo quisiera tener
como están en tu escultura:
cavados en piedra dura,
en piedra, para no ver.

 En 1928 conoce a Guiomar, su amor de madurez, que será su nueva musa poética y teatral.


CANCIONES A GUIOMAR
Guiomar
No sabía
si era un limón amarillo
lo que tu mano tenía,
o el hilo dee un claro día,
Guiomar, en dorado ovillo.
Tu boca me sonreía.

Yo me pregunté: ¿Qué me ofreces?
¿Tiempo en fruto, que tu mano
eligió entre madureces
de tu huerta?

¿Tiempo vano
de una bella tarde yerta?
¿Dorada ausencia encantada?
¿Copia en el agua dormida?
¿De monte en monte encendida,
la alborada
verdadera?
¿Rompe en sus turbios espejos
amor la devanadera
de sus crepúsculos viejos?

Y le escribía cartas:

Te amo con todos mis sentidos. Lleno estoy de ti, diosa mía. Abrasado me tienes de un fuego del que tú eres inocente sin duda. En él quiero consumirme. A ti y a nadie más que a ti, en todos los sentidos -¡todos!- del amor, puedo yo querer. El secreto es sencillamente que yo no he tenido más amor que éste. Mis otros amores sólo han sido sueños, a través de los cuales vislumbraba yo la mujer real, la diosa. Cuando ésta llegó, todo lo demás se ha borrado. Solamente el recuerdo de mi mujer queda en mí, porque la muerte y la piedad lo han consagrado. En mi corazón no hay más que un amor, el que tengo a mi diosa. Tampoco tu poeta es capaz de acompañar un amor verdadero con caprichos de la sensualidad. Esto es posible cuando el amor no tiene la intensidad que el mío, su hondura, su carácter sagrado. Porque tú eres -no lo dudes- el gran amor de mi vida.

Proclamación de la II República en la Puerta del Sol de Madrid
El 14 de abril de 1931 se proclama la Segunda República:

Aquellas horas, Dios mío, tejidas todas ellas con el más puro lino de la esperanza, cuando unos pocos republicanos izamos la bandera tricolor en el Ayuntamiento de Segovia. Fue aquél un día de júbilo en Segovia. Pronto supimos que lo fue en toda España. un día de paz que asombró al mundo entero.

La instauración de la República va a traer una consecuencia favorable para Machado: su traslado, en 1932, a Madrid, para ocupar la cátedra de francés del Instituto Calderón de la Barca.

 Ya puede ver a Guiomar en los jardines de la Moncloa si el tiempo es bueno.
Retrato de machado y jardines de La Moncloa


En un jardín te he soñado,
alto, Guiomar, sobre el río,
jardín de un tiempo cerrado
con verjas de hierro frío.

Un ave insólita canta
en el almez, dulcemente,
junto al agua viva y santa,
toda sed y toda fuente.

En ese jardín, Guiomar,
el mutuo jardín que inventan
dos corazones al par,
se funden y complementan
nuestras horas. Los racimos
de un sueño -juntos estamos-
en limpia copa exprimimos
y el doble cuento olvidamos.
(Uno: Mujer y varón,
aunque gacela y león,
llegan juntos a beber.

El otro: No puede ser
amor de tanta fortuna:
dos soledades en una,
ni aun de varón y mujer.)

Por ti la mar ensaya olas y espumas,
y el iris, sobre el monte, otros colores,
y el faisán de la aurora canto y plumnas,
y el búho de Minerva ojos mayores.
Por ti, ¡Oh Guiomar!...

Por aquella época nace Juan de Mairena, que no es sino el propio Antonio Machado:



El paleto perfecto es el que nunca se asombra de nada; ni aun de su propia estupidez.

_Sed modestos: yo os aconsejo la modestia, o por mejor decir, yo os aconsejo un orgullo modesto, que es lo español y lo cristiano. Recordad el proverbio de Castilla: "Nadie es más que nadie." Ello quiere decir cuánto es difícil aventajarse a todos, porque, por mucho que un hombre valga, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre.
- ¿Comprenderéis ahora por qué los grandes hombres solemos ser modestos?

La poesía es el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo. Eso es lo que el poeta pretende eternizar, sacándolo fuera del tiempo, labor difícil y que requiere mucho tiempo, casi todo el tiempo de que el poeta dispone. El poeta es un pescador; no de peces, sino de pescados vivos; entendámosnos: de peces que pueden vivir después de pescados.

Que cada cual hable de sí mismo lo mejor que pueda, con esta advertencia a su prójimo: si por casualidad entiende usted algo de lo que digo, puede usted asegurar que yo lo entiendo de otro modo.

Desde 1935 sus encuentros con Guiomar se hacen menos frecuentes; Guiomar se traslada a Estoril temiendo una convulsión revolucionaria.

El ambiente de Madrid va siendo cada vez más tenso. Machado se adhiere al Comité Mundial de Escritores por la Defensa de la Cultura.

 El 5 de enero muere Valle-Inclán:
Ramón María del Valle-Inclán

Un santo de las letras fue Valle Inclán, el hombre que sacrifica su humanidad y la convierte en buena literatura, la más excelente que pudo imaginar.  Hemos de leer y estudiar sus libros y admirar muchas de sus páginas incomparables... Y del buen don Ramán del Valle, el amigo querido, siempre maestro, digamos que fue también el que quiso ser: un caballero, sin mendiguez ni envidia.

Combatientes republicanos

Milicianos dispuestos a defender Madrid
El 18 de febrero las elecciones dan el triunfo al Frente Popular. El 18 de julio estalla la Guerra Civil. En octubre llegan los primeros fríos y los primeros bombardeos. Escribe "El crimen fue en Granada" como protesta por el asesinato de Federico García LorcaSe dirige a las Juventudes Socialistas Unificadas:
Machado dirigiéndose a las Juventudes Socialistas

Yo no soy un verdadero socialista, y además no soy joven; pero, sin embargo, el socialismo es la gran esperanza humana ineludible en nuestros días, y toda superación del socialismo lleva implícita su previa realización. Soy de los pocos viejos que no creyeron nunca en las falsas juventudes. Siempre pensé que la renovación de nuestra vieja España comenzaría por una estrecha cooperación del esfuerzo juvenil férreamente disciplinado. Confío en vosotros, que sois la juventud con que he soñado hace muchos años. Con vosotros estoy de todo corazón.

 El ejército del General Franco se acerca a Madrid. Escribe versos dedicados a la capital sitiada:
Madrid bombardeada por Franco

Defendiendo calle a calle


¡Madrid, Madrid! ¡Qué bien yu nombre suena,
rompeolas de todas las Españas!
La tierra se desgarra, el cielo truena,
tú sonríes como plomo en las entrañas.

La arteriosclerosis progresaba y tenía que arrastrar los pies, pero no deja de hacer esfuerzos por la República:

Veo, sin embargo, con entera claridad, que el socialismo, en cuanto supone una manera de convivencia humana, basada en el trabajo, en la igualdad de los medios concedidos a todos para realizarlo, y en la abolición de los privilegios de clase, es una etapa inexcusable en el camino de la justicia; veo claramente que ésa es la gran experiencia humana de nuestros días, a que todos de algún modo debemos contribuir.

 En abril de 1939 se traslada con su familia a la Ciudad Condal. Agotado físicamente ya va pensando en la muerte:

Todo consiste en cómo morir. Hay que saber reír, escribir buenos versos, llevar una vida buena, tener una buena muerte. Si el actor se ha compenetrado con su personaje, le es fácil retirarse de la escena.


Barcelona durante la Guerra Civil
De Barcelona a Francia para en una masía. Allí, él y los suyos habrían de pasar su última noche en España. Machado bebía con dificultad una taza de leche condensada que no se diluía. Por los caminos hacia la frontera francesa se arrastraban millares de hombres, mujeres y niños con sus ajuares y sus animales domésticos, venidos de todas partes, algunos de lejos, en toda clase de automóviles o en carros: era un río humano que recordaba el éxodo bíblico. A un lado y otro de la carretera se veían baúles y maletas abandonadas por sus dueños en la huida. El poeta ocultaba en un religioso silencio su honda emoción, y su cabeza se inclinaba hasta reposar sobre las trémulas manos cruzadas y desfallecidas  se apoyaban en su bastón, mientras su rostro permanecía casi oculto bajo el sombrero. Su madre, doña Ana, desvariaba a ratos, mostrando siempre preocupación                              por la angustiosa situación del poeta. A la vista de un prado, pedía que el coche se detuviese: "¿Por qué no paramos? En aquel prado hay unas vacas, Antonio, el pobre, podría tomar un vaso de leche".

 Al atardecer del 28 el frío era intenso y comenzó a llover. Tiene la familia Machado que abandonar el coche y seguir a pie. En Cerbère pasan la noche en un bagón arrumbado:


El viaje a Colliure lo hicimos en tren. Pero ya en el pueblecito hubo que andar. El poeta Corpus Barga cogió en brazos a mi madre. Pesaba menos que una niña y repetía desvariando. "¿Cuándo llegamos a Sevilla?".


Tumba de Ana Ruz, su madre, y Antonio Machado en Colliure
Una dolencia de corazón hiere de muerte al poeta. El 22 de febrero, miércoles de ceniza, entró en cama. Murió al aterdecer y su rostro quedó sereno y hundido en la blanca almohada. En el bolsillo de su gabán había un papel en el que estaba escrito su último verso: Estos días azules y este sol de la infancia.